La lengua del pantano

Me hablan de mi propia voz ausente. ¡Qué fácil sería seguir escribiendo sobre la muerte y la tristeza! ¿Y si escribo sobre eso que ven mis ojos? ¿Y si dibujo la imagen de mis párpados? Desidentificarse de la propia vida como destino, como salvación, como refugio. ¿Pero cómo volver a identificarme? ¿Cómo encontrar esa voz, esa lengua, esa mirada? ¿Cómo volver de la amputación? ¿Cómo volver del pantano? ¿O será que tengo que abrir los ojos y que el pantano los inunde? Abrir la boca y tragar el pantano. El pantano soy yo. Ahí con los ojos muy abiertos. Me hablan de la tensión en mi dentadura, en mi boca, de la compresión en mi boca y mis dientes. Casi como si no pudiera hablar pienso. Casi como si todo se hubiera cerrado, amarrado, anudado. Asfixiado. Un texto que no leí habla de la confianza en la escritura. De eso que no tengo. De la identificación ausente. Todo eso le pasó a otra marica. Es un punto de inflexión me dice alguien. Abrir los ojos, abrir la boca, reconocer la propia lengua. Mi lengua marica del pantano que me enseñaron a callar.

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Mi vida con la resentimiento

Mini-fanzine historieta nuevo:

tapa resentimineto.jpg

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Poema marika

Nacer demonio
Nacer demonio de la angustia y la palabra ahogada
Se me revienta un ojo
Y no puedo parar de llorar
Gimo
Me ahogo
No estás
No están
¿Qué fue lo que me hicieron?
¿Qué mierda me hicieron?
¿Por qué no puedo hablar?
¿Por qué no puedo decir?
Se me cierra el pecho y no puedo respirar
Me ahogo
Se me rompen los dientes de tanto apretarlos
Se me rompe el corazón
No puedo hablar
No puedo ver
Me ahogo.

Besos

BESO

Besarse en los rincones oscuros
besarse frente al rostro del guarda
besarse en la puerta de la Santa Catedral de todas las Canalladas
besarse en la plaza de todas las Repúblicas
(o elegir especialmente aquellas donde todavía te matan por un sodomo y gomorro beso)
besarse delante de la foto del niño que también fuí
(y sentir que me hace un guiño para que siga, que no pare, que no interrumpa, porque le gusta ese beso…)
besarse sabiendo que nuestras salivas arrastran besos denegados/ opacados/ apagados/ cercenados/ mutilados/ hambrientos/ que no son solo los nuestros
que tu labios y los míos mientras rajan la tierra la construyen
y hay una historia de besos que el espanto no ha dejado ser
y que por eso te beso
lxs beso
me besás
besaremos
por eso el beso
beso

(de Susy Shock)

 

Marica Furia Infernal

¿Qué habrá sido de mi diario? Antes escribía sobre la sangre. Pero en algún momento me di cuenta de que ya no me quedaba sangre. Que estoy toda seca. De sangre y lágrimas. Como la flor esa que cuidaba y se secó en mi ventana. ¿Por qué escribir me hace esto? ¿Quién fue Medea? Acá hay algo de mi voz, de mi enunciación que se convierte en una forma de exploración. Tengo ganas de gritar. Pero yo no puedo gritar, gritar no me gusta. Me da miedo gritar. Medea tenía dos hijos y los mató. Yo la imagino asfixiándolos con placer. ¿Asesiné a las plantas con placer? Dicen las voces que tengo que expresar mi enojo. Que hay una máscara que me separa. Quiero escribir el ensayo teórico y político de nuestras vidas maricas. Pero no puedo. No debo. El sol viene y se va. Acá dentro hay algo que tiene que ver con la furia. Con el furor. Con arrancarse los ojos y masticarlos a los gritos. Con escribir un poema tan duro que el papel te corte y sangres. ¿Cómo expreso la furia? Cuando camine sobre el césped te voy a escupir mientras me río. Como esas ciudades que se llevaron las catástrofes. Medea es una forma de la furia marica, del rencor marica. Pero ¿cómo se expresa Medea marica que ya asesinó a sus hijos y asfixió a sus plantas? Está atrapada en una prisión de silencios y mentiras. Una cárcel desplazada. A Medea marica la obligaron a asesinar al bebé marica, a la niña marica, a la adolescente marica. Y los adultos la usaron, las serpientes treparon por su pierna y se le metieron por el culo y por la boca. Medea marica no se dio cuenta. Cuando lo notó ya era tarde, estaba cautivada por la piel de la serpiente. Había perdido lo que le quedaba de confianza. Había perdido su voz. Y las serpientes y la furia la apresaron. Pero con algo no pudieron: el placer de Medea marica se quedó muy adentro. Y se fue convirtiendo en su resistencia. En el placer encontró refugio. El placer de asfixiar a sus hijos y asesinar a sus plantas. Un placer que saboreaba todos los días en su prisión. En secreto, sin voz. ¿Cómo expresar la furia si no se puede hablar? Alguien susurró eso en mi oído luego de abrir la puerta de la prisión. Medea marica vomitó y cagó a las serpientes. Algunas escaparon. Que tiemblen. Tiemblen. “Mírenme y tiemblen” dijo Medea marica. Porque podía hablar. Aprender le iba a llevar algo de tiempo. Pero el libro de la venganza había comenzado a escribirse. Y las serpientes temblaron. Sabían que el libro iba a ser la expresión definitiva de la furia, el odio y el rencor marica de Medea marica. El libro de la venganza marica que cuando lo abras te va a cortar las manos hasta secarte de sangre y convertirte en un cadáver más de esos que Medea marica va a usar para alimentarse y limpiarse el culo.

Autohistoria

Ya tengo otro cuaderno. Hoy recordé que hace más de diez años escribí una novela. Está por ahí sepultada entre las pilas de libros y papeles que me rodean. Quiero que escribir se vuelva una forma de autoexploración, una autohistoria de mi propia teoría que no existe. Tengo ganas de ir a un congreso académico y empezar mi exposición diciendo “Estoy harta. Estoy muy harta de todxs ustedes, de sus mentiras, de sus hipocresías y su falsa ciencia de mierda”. Todavía no me animo. Los últimos tiempos aparecen como un juego de espejos que refleja distintos momentos de esta vidita horrenda y autoficcional. ¿Cómo hago para dejar de existir e irme a vivir a la literatura? ¿Cómo hago para huir, tal vez simular mi muerte, y que nadie vuelva a encontrarme? Recién, mientras escribía esto una araña caminó sobre mi mano de uñas pintadas de rosa. Hace años eso me daba miedo. “Te caminó una araña” me decía mi abuela para explicar lo que le pasaba a mi piel o mis labios. Hoy me caminó una araña y la uña destelló en ese rosado con brillos. Los momentos se reflejan de diferentes formas. Hay una sensación de algo inminente y gigantesco que va a ocurrir(me) en este contexto de caos y apocalipsis. ¿Cómo hago para autoexplorar en este ir y venir del pasado al presente? ¿Cómo hago para no arrancarme los ojos? Sobreviví gracias a la ficción, pero eso me hizo, a veces, una marica adicta a la ficción. ¿Qué queda de nosotras cuando ya no nos conocemos? ¿Qué queda de una historia inventada como una telaraña que yo misma tejí? Hace años tenía otro alterego, Juan Facundo, la araña. Ella sabía tejer muy bien. Lo que nunca supo es que tejía ficciones que, a veces, fueron espacio de supervivencia. Y otras veces fueron una prisión. ¿Qué queda cuando nos miramos y dos muros de cristal nos separan y sólo hay miradas de tristeza? La ficción me salvó la vida. Pero también me atrapó. Me dejó rota y fallada y respondiendo a las preguntas de un psiquiatra y jugando solx y niñx en mi habitación medio alejada. Vuelvo al presente y se me escapan las lágrimas un par de días. Después, sólo quedan los muros que nos desnudan. Porque cuando las ficciones se terminan o mueren ya no hay mucho más que algo que parece dolor en la garganta. Yo escribo páginas y páginas en mi cuaderno. Quiero mirarme, encontrar algo en mí misma. Hay algo en ese placer de la enunciación marica que todavía saboreo aunque haya pasado tanto tiempo. ¿Será por eso que estoy escribiendo así? Hay algo ahí de comprensión del caos. O caos dicho de esa otra forma que está por ser revelada. De una escritura que no me sale clara. Y siento el latido en mi ojo derecho. Esa es la bruja, la abuela, que algo me quiere decir. Detrás de mis ojos están mis lágrimas y mi furia, mis frases, mi tormenta, ese enojo que acumulo hace siglos y se me atragantó durante mucho tiempo. Y así y todo sigo siendo como Madame Bovary. Y me vuelvo literata y estúpida ¿Qué Madame Bovary voy a ser? ¿La de los mundos imaginados o la que toma arsénico? Pienso en mis fantasías de autodestrucción, en las fantasías de catástrofe que me abren el culo y la boca. Pienso en eso que se llama amor y eso que se llama odio. ¿Qué le pasa a unx niñx marica cuando le piden, le ordenan, le exigen que no sea marica para poder vivir? ¿A dónde se va esx niñx marica?  ¿Puede vivir esx niñx marica? ¿O lo ahogaron tanto que está muerto para siempre? ¿Eso explica todas las veces que me asfixiaron? Las veces qué mi garganta se sentía raspada por una rama de ese jardín que me arrancaron, que prendieron fuego. En el reflejo que viene de atrás de los ojos siento la verdad de lxs otrxs. Los ojos de otrxs niñxs maricas ejecutados para que no puedan volver. No quiero escapar del yo. Ni de mi misma. Quiero ser todo. Todo y nada. Ver en los ojos separados por murallas como se cagaron en mi vida. En mis ganas de jugar y sonreír. Como me asesinaron y seguí viva como una criatura muerta que intento autodestruirse una y otra vez. Una criatura que odió su cuerpo y quiso romperlo. Una criatura que mira a los ojos y siente como te cagaste en la vida marica que me arrancaron. Las telarañas están hechas para atrapar. Yo tejo mis propias telarañas como forma de huida, como modo de supervivencia, como hábito marica. Tejo una alfombra marica en la que acostarme y olvidar un poco que, en el fondo, lo único que me queda es seguir siendo unx niñitx marica que espera que lo abracen y nunca más le digan que para vivir tiene que cortarse la garganta y dejar de hablar. Y aunque suene extraño hoy no tiene lágrimas para escribir. La estupidez me las secó. Y en ese momento en el que siento algo gigantesco rodeándonos no me quedan muchas más opciones que seguir haciendo lo que siempre hice para poder respirar y sobrevivir: escribir, escribir hasta que mis palabras se confunden con música y enunciación, en voces, latidos, sangre, escribir con la sensación de la abuela muerta en el ojo derecho, escribir como forma de habitar el mundo y olvidar los golpes y la mentira y la estupidez. Escribir para que el niño marika ahogado salga del mar y siga respirando. Tal vez sea oxígeno. Tal vez sea que aprendió a respirar bajo el mar. ¿Será por eso que siempre me gustó tanto el mar y el agua? ¿Será que cuando nos ahogamos lxs niñxs maricas solo esperamos voces humanas que nos despierten? Y ahí el poema dice que nos ahoguemos, pero yo pienso en que nos abracen, el abrazo que una mariquita necesita para sobrevivir a una vida que no la quiso respirando. El abrazo que me abre los pulmones a otras formas de respirar en este mundo horrible.

Nota: Este texto también va a ser publicado como Fanzine por editorial Tolomochxs en la colección horóscopo, bajo el título “Aquario”.

La caverna

La canción dice que salga de la caverna
La caverna de mi monstruo
La caverna en la que me ocultaron
En la que me diagnosticaron
Escribir la caverna
Atrapando ese instante
En el que abrí los ojos
Y la luz me cegó.
Sin corneas ni caricias
La infancia de un monstruo
La niña marica del genocidio
Que violaron en una tarde soleada
La canción es el instante
Es la violencia, son las palabras
Las palabras maricas de mi infancia
De nuestras cavernas
Maricas muertas que renacen
Como los cadáveres putrefactos
Que nos van a vengar
A todas.

Palabras marikas

Esos momentos en los que el mundo se detiene. Esos momentos en los que me doy cuenta de cuán fallada estoy. Cuánto me va a costar salir de mi cuerpo. Esos momentos en lo que preferiría dejar de respirar. El reflejo de mis palabras maricas contaminado y admirado. El reflejo de mi desmayo y mis lágrimas. Algo gigantesco y monstruoso me rodea y está apareciendo en mis palabras. Apareció ayer en dos momentos. Es el final de algo que renace de las cenizas maricas de mi infancia arrancada a dentelladas. Y los momentos se cruzan y el mundo se detiene un instante y una ficción de autodestrucción quiere entrar por mis ojos y asfixiarme. Pero ahora hay una diferencia, vivir en la ficción me dio herramientas para tragarme todo. Y vomitarlo como las palabras maricas más maricas y más floridas que me salen del culo. Y me lleno de lágrimas, por supuesto, pero hay que tener cuidado con mis lágrimas. Porque las lágrimas maricas pueden ser peligrosas. Aunque no de esos peligros que me acechan. Hablo de otro tipo de peligros. En esos momentos que el mundo se detiene me estallan todas esas cosas que me arrancaron en otra vida y quieren volverse una ficción de autodestrucción. Pero no hay que olvidarse que estamos hablando de una ficción. Porque las palabras maricas las vomito yo después de meterme los dedos en la boca y el culo. Y son las palabras más maricas y más hermosas que me pueden salir. Y cuando veo el reflejo de esa ficción entiendo que ya no va a poder entrar en mis ojos. Por una simple y marica razón. La autodestrucción soy yo. Y no es una ficción.

Textos

Textos leídos en la lectura-performance realizada con La Resentimiento en la Drag Fiesta de La Plata, el 21/09/2018.

(el primero y el último son elaboraciones para la ocasión, los otros dos son textos anteriores reutilizados)

UNO

Esta es la historia de La Resentimiento y Miss Cordillerita, que se odian. Se odian tanto que lloran lágrimas de sangre. La historia de dos señoras mayores que se pelean por el dildo doble y se meten cosas por el culo, dildos, chocolates, personas, chorizos de Chacabuco.

Y la historia empieza con Miss Cordillerita viajando en colectivo. Miss viajaba feliz con el culo abierto de un par de pijas que le habían entrado. Y en medio del viaje Miss Cordillerita se despierta y escucha a una pareja, muy mayor, casi tan mayor como Miss, que hablan. Él se llama Rogelio. Ella se llama Elida. Rogelio parece que se mea encima. Ay sí lluvia dorada sí. Y apenas puede caminar. Pero va y orina. Hmmmm, orina. A La Resentimiento no le gusta tanto la lluvia dorada pero a Miss alguna vez le ha gustado mucho. Hmmm

Pero volvamos a la historia: entonces, Rogelio mea y vuelve con Elida, y le pregunta a Élida  “¿Cuánto falta Élida?” y ahí Élida se vuelve La Resentimiento: Me asfixias Rogelio me asfixias, me asfixias, dejame vivir Rogelio, me ahogas Rogelio, no me dejás respirar Rogelio, tirate  a un pozo Rogelio”. Y Élida se saca su máscara y es ella La Resentimiento que nos mira con mucho resentimiento, tanto resentimiento como el de ese rostro.

TRES ESCENAS DE LA VIDA DE MISS CORDILLERITA

Escena 1: Miss Cordillerita es tierna e inocente. Y pura y pasiva. Se deja coger y te coge furiosa. Se le abre el culo como una flor y se excita. Te cubre de pelos y saliva tremenda. Miss Cordillerita y su flor. 30/03/2018

Escena 2: Miss Cordillerita baila sola y desnuda otra vez. Transpira. Juega, gime, sonríe, escribe, se besa. Está viviendo algo que nunca hubiera imaginado. No se trata simplemente de otra crisis en la vida de Miss Cordillerita. Esta vez Miss Cordillerita está abriendo los ojos y mira a la bestia y la besa y le refriega el culo en su hocico peludo y baboso. Miss Cordillerita se despierta y se da cuenta que todavía le quedan restos de glitter en el pecho y en el culo. 01/04/2018

Escena 3: Miss Cordillerita se toca el bigote y sonríe. La cogieron y siente todavía su flor abierta. De a poco, está resignificando sus creencias. Miss Cordillerita poderosa, petera y vital, Miss Cordillerita que ladea la cara y usa gorro por el frío. Y canta, grita, gime, se adormece y cierra otro libro. Miss Cordillerita que traga, traga todo, comida chocolate, libros, dedos, pija, leche, Miss Cordillerita, una niñita putx con muchas ganas. Muchísimas. 02/04/2018

RELAJATE VOS PODÉS O PENSÁ EN EL FIST-FUCKING

Quedé toda blandita. Que me entra y me sale todo. Que me desubjetivizan y me hacen gemir, que no puedo y me dan fuerzas. Una pija en el culo y otra en la boca. Me atraganto y me buscan y ya no estoy. Y no sé qué ni cómo pasó. O lo sé perfectamente. Dos pijas adentro y se me rompe la mente y se me sale la vida. Dos pijas adentro y mi mente cogida y mi sujeto que ya no está. Y después el cosmos y me olvido de la existencia mientras me dicen “relajate, vos podés” y “pensá en el fist-fucking”. Enajenarse, imaginar que se me escapa el espíritu y me rajan. Se me olvida el universo y ahí estoy. Nos ahogamos y somos cuerpos que se recuerdan y se vuelven agua y río y vida y ganas de todo. 03/02/2016

MISS Y ROGELIO Y LA RESENTIMIENTO

Para esto tengo que explicar algo. ¿Qué es el despeño diarreico? Se explica así: te aguantás, te aguantás, te aguantás y se suelta todo, una gran marea o una oleada que se lleva todo.

Y en otra historia Miss Cordillerita se cruza con Rogelio y Rogelio es puro deseo y calentura  y Miss dice vení Rogelio, asfixiame, asfixiame con el culo y con la pija, no me dejes respirar Rogelio, cogeme, entrame, Rogelio entrá y haceme un feto acá adentro así puedo abortarlo por el culo y cagar en el pañuelito celeste de las dos viditas mi feto todo hecho de mierda. Vení Rogelio, chupame, mordeme, cogeme, dame por el culo y por la boca, y venite con La Resentimiento y cójanme entre las dos, por todos los agujeros, adentro y meada y llena de yibre que se me sale por los ojos, dale Rogelio vení, metete en mi pozo profundo en el que entra todo, este culo universal que se traga todo y te pelea el orden de la vida y estalla todo hacia afuera pidiendo más maricas que nos entren y nos abran y rajen todos los agujeros. Como un gigantesco despeño diarreico que queme el cis-hetero-patriarcado.

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