Archivos Mensuales: marzo 2009

Florian

Sintiendo la sangre fluyendo por tus venas. Tu sangre latiendo sobre mí. Tu cuerpo sobre mí, tu pecho masculino sobre mi cuerpo. ¿Cuándo logramos derrotar al universo?

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El hombre de acero y el murciélago

El hombre de acero no comprendió sus emociones al ver al caballero de la noche, el hombre murciélago. Pero la mirada penetrante lo siguió en sus sueños más lascivos. El hombre de acero lo buscó y lo encontró. El caballero oscuro no entendía. Él sólo tenía miedo. Y no comprendía por qué el hombre de acero lo buscaba. El hombre de acero lo miró sin hablar, lentamente quitó la máscara del caballero oscuro y lo besó.  Cuandó voló por los cielos protegido en sus brazos, el caballero de la noche comprendió que el hombre de acero lo amaba. Desde ese día, el hombre murciélago también lo ama.

Muerte en el pasado

Él va a morir, no hay forma de detener el tiempo y rescatar a quienes amo. No hay nada que hacer. No tengo miedo a la muerte. La muerte es una liberación. Tengo otros miedos. Muchos. Pero eso no cambia nada. Él va a morir.

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La visión

Hoy puedo ver, fuera de foco. Pero veo. Una manzana. Me duelen las piernas, apenas puedo caminar.

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Diario Público II

19 de marzo.

Soy indeciso. No sé que postear. Y renunciar me llena de tristeza.

¿Dije alguna vez que puedo llorar?

Diario Público

18 de marzo

El cambio siempre me gustó. (¿me definió?) Hace unas semanas escribí en el facebook “lo que me mata es el contraste”. Hoy tendría que decir, “lo que me cuesta es la transición”.

Milk

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Milk (Gus Van Sant, 2008)

El sábado pasado decidimos ir al cine. No esperaba que Milk me gustara demasiado (o que me deslumbrara). No me considero objetivo cuando se trata de películas que tocan temáticas GLBTTTI. Pero Milk me sorprendió. Me emocionó. Sentí que cerraba desde perspectivas muy diferentes. Me hizo pensar. Y me dieron ganas de seguir confrontando con el universo.
La representación de la intimidad entre dos hombres me gustó. Personalmente, creo que la película logra un equilibrio entre los espacios públicos y privados: Lo íntimo, el sexo, el activismo y la superficialidad.
Las actuaciones son uno de los puntos fuertes (sobretodo el bellísimo James Franco y Sean Penn, una pareja gay que me pareció exquisita en su construcción). El casting es bueno (no sólo en los dos anteriores sino también en personajes odiosos como el que interpreta Diego Luna). Ya dije que no soy objetivo, la película me (nos) emocionó y me dieron ganas de gritar mi amor a los cuatro vientos (qué exagerado, ¿no?).
Tres cuestiones: Primero: El uso de imágenes reales de noticieros, debates, etc., genera un efecto genuino de documental pero sin alterar la realidad de que estamos frente a una ficción. La biografía contrasta muy bien con los espacios íntimos del relato (y nos hace pensar en las monstruosas declaraciones de los personajes homófobos, que tienen herederos claros en diferentes partes del mundo hoy en día, basta con recordar lo sucedido el año pasado en Estados Unidos con la propuesta 8). Segundo: Los espacios íntimos: las escenas de ternura entre la pareja protagónica están construidas de un modo, a mis ojos, muy creíble y acertado, con una verosimilitud y una alegría muy presentes en la vida íntima de muchas parejas gays (¡al menos en mi caso!). Tercero: Los finales trágicos. Así como en Brokeback Mountain, el final trágico está presente. Pero, creo yo, hay una intención de atenuarlo. No estamos ante un final sorpresivo y la imagen final (real, la de la movilización por la muerte de Milk) es más una imagen alentadora que trágica. El mensaje final de la película me hizo pensar en algo: la esperanza siempre está presente. Porque la esperanza de un futuro siempre mejor nos alienta y nos da fuerzas, más allá de nuestra relación personal y la identidad que elegimos.

Huelo tu belleza

Abrí la puerta. El olor a tostadas estaba en mi mente. Te empujo de tu lectura. Te huelo, siento tu cuello en mis labios. Huelo tu belleza. Aspiro tu sonrisa. Y tus ojos cerrados al placer. Te beso y la humedad de mi lengua te arrastra del mundo de los lectores y te convierte en tu realidad. Mi mano sobre tus hombros al leer. Mi beso detrás de ti. Tu cuerpo desnudo. Y el mío. Al entrar. Al penetrarte. Con amor. Con placer. Mientras nuestras realidades chocan. Y tus ojos leen esto.

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La esperanza

La esperanza. Buscar los restos escritos. Los papeles que se llevó el viento. La hoja corta mi barbilla mientras escribo. Y te espero. Recostado y aguardando a tu cuerpo sobre el mío. No estoy desnudo. Sólo espero tu peso, tu cuerpo largo y delgado. Ya no tengo historias para contar. O tal vez sí. Cientos de imágenes, palabras y libros sueñan en mis dientes deformes. Dejé de escribir en la hoja antigua y rajé tres realidades. La lluvia me mojaba el pelo. Estaba desnudo en el balcón que compartíamos. Otro tiempo. De repente, la lluvia cesó. Sentí tu abrazo detrás de mí. La luna iluminaba mi rostro. Tu barba raspando mi cuello. Un beso. Saliva. Es el momento luego del sexo. No queremos luchar con corazones rotos porque nuestros corazones están unidos. O muertos. El día de la cicatriz decidí escribir contra el océano y en mi miedo. Desperté de la pesadilla, recordé el papel y la luna en nuestros rostros. Miré al universo y la tranquilidad de tu mano en mi pecho contuvo el olvido. Y parió nuestra esperanza.

Facundo Nazareno Saxe.

El infernal retorno de Calpurnia

La posesión está aquí, suspiros, mi propio sonido al respirar, ¿cómo comenzar cuando no hay inicio?, ruido mortal y su nombre, otra vez su nombre. Otra vez.
El demonio ya no estaba en mí, esa mañana desperté con olor a tostadas en mi cuerpo. Yo era alegre, yo era pleno, yo soy pleno, aún con los errores. Ese hombre demoníaco había desaparecido de mi mente y mi corazón, y en su lugar estaba mi nuevo amor, con su abrazo inmenso, sus ojos azules y su olor a cielo.
Sólo estaba él en mis ojos. El otro, el demonio, había desaparecido. Desperté alegre y miré los ojos celestes que dormían en mi lecho junto a mí, una sonrisa perfecta me saludó, miré a sus ojos, sentí su fragancia a cielo, y lo besé, con mi cariño en sus labios.
Él me besó, me miró, y tocó mi pecho, sintió mis latidos tranquilos, apenas agitando el vello de mi vientre. Sonreímos. Y él dijo: “buenos días”.

Ese mismo día, al atardecer, una sombra se movió en el océano, y ella renació, parida desde sus propias cenizas. Calpurnia tocó la arena de la playa, se acercó al hombre demonio, miró a su nuevo amante, lo tocó, y sólo cenizas ocuparon su lugar. El hombre demonio gritó, Calpurnia tomó su mano y juntos se hundieron en la arena.

Facundo Nazareno Saxe

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