Archivos Mensuales: octubre 2009

Fantasma de barro

Un día me miro al espejo, una carta rota, sangre que brota de un silencio errado, una canción que grita mi deseo, un pasado que tuve, olvidé y vi nacer. ¿Sentiste que te amaba? ¿sintieron mi amor? Te amo, sí, te amo, una rajadura que se funde en el agua, un deseo que se oculta bajo mi abrazo, te amo, escuchó la música que cantan los dientes separados, y te sueño como a la niña que estuvo viva y murió al caer por el balcón, un sonido que se aleja de la mente, escapar de mi piel, de mi sangre, de lo que escucho, de eso que está en tus brazos, en tu amor, de la imagen rota en un fantasma de barro, en una mañana de madres, quiero escribir, tocar, amar, sentirte, abrazar, dolerte, cocinar un deseo roto en una taza cruda, te amo, los amo, no puedo evitar los sonidos, no puedo evitar el amor, un hombre que canta, grita y se silencia, en el fondo de mi corazón, y del tuyo. Del amor, de la lectura, de nuestra escritura, la mía. Y la de ustedes.

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Diario Público XXV

Anoche, luego del cine, llegué a casa y me encontré con una sorpresa en el balcón: Bambú enfrentándose con su pretendiente (similar a un gato Silvestre sucio), toda asustada y el maligno intentando arañarla. Apenas me vio se vino conmigo, la entré y el gato atacante se fue por la ventana y saltó sin mosquearse desde la ventana al techo del vecino (que es mucha distancia, Bambú nunca se atrevió a saltar tanto), y escapó tranquilo. Bambú quedó asustada adentro de la casa y no salió en toda la noche ni la mañana (a esta hora ya volvió a atreverse a ir al balcón).

Sol

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En el balcón.

Inusuales

logo-soy_chViernes 23 de octubre de 2009.

Coming Out

Inusuales

Nunca sé qué responder cuando alguien me pregunta por mi salida del closet. ¿Vale la pena contarlo? No lo sé, siempre repito, yo no tengo respuestas, sólo preguntas. Yo soy lo que se dice un nyc: nacido y criado, en este caso, en la Patagonia. Crecí en el horror de la mentalidad de un pueblo montañés. Lo “diferente” no existía. Claro, todo se compensa, incluso el horror, en mi caso con mis padres, extranjeros en una tierra fría que no entendían esa mentalidad reprimida. Pasé mi adolescencia sin saber quién era. O confundiéndome con el frío patagónico. Nada me movía. Hasta que me fui a estudiar. El ratón del campo en la gran ciudad. El tiempo pasó. Y me enamoré. No me importaba que fuese hombre. La primera vez que me besó, nací otra vez. Todas las piezas encajaron y descubrí quién soy. Todo lo imaginable ocurrió con mi primer amor. Después de enamorarme y descubrir que podía disfrutar del sexo, no aguanté mucho tiempo para contarle a todo el mundo. Tuve la necesidad de gritarlo al viento. Yo amaba, por primera vez, había descubierto que podía amar (y disfrutar, por supuesto). Después vino la revelación. Nunca supe guardar secretos. Cuento todo. Primero le conté a mi hermano, que como buen hermano ya lo sabía. Se supone que contarle a mi familia no tenía que significar un problema. Se supone que me tenían que aceptar. Mi familia no tenía que tener problemas. Así y todo, el día que hablé tuve mucho miedo, todos sabemos cómo pueden llegar a reaccionar las familias. Estaba lejos, estudiando. Tenían que pasar meses para que pudiera ver a mis padres y contarles. No pude aguantar. Así que fui cobarde y llamé por teléfono. Y les dije. A los dos. Mi papá siempre lo había sabido. Me lo había dejado en claro la última vez que lo había visto. Y no le importaba. El siempre lo repitió y lo sigue repitiendo: me quiere por lo que soy y todo cuenta en esa ecuación. ¿Y la reacción materna? Ahí sí que tenía miedo, una madre obsesionada por los nietos, ¿cómo podría llegar a reaccionar? Fue simple. A los pocos días de hablar por teléfono viajó los dos mil kilómetros que nos separaban para abrazarme y decirme que me quería. Creo que yo tuve mucha suerte, no creo que estas reacciones sean las habituales de los padres, de las familias. Las historias que escuchamos y vivimos son duras. Tristes. Mi caso fue inusual. Lo único que puedo decir es que siempre bancaron, con tristezas, diferencias y alegrías, siempre estuvieron y están ahí, lejos, pero presentes. Me bancaron, a muerte. Y eso fue muy importante, aunque sea inusual.

Publicación original aquí.

Cerradura

Te lloro, te lloro de verdad, tan lejos, tan cerca, tan oscuro, la rajadura se había cerrado. Se abre y no hay nada dentro. Un niño muerto que alguna vez soñó con amar. Miramos por el ojo de la cerradura y vemos a dos hombres amándose. Una lágrima que no puede salir, un ojo que sangra, un sentimiento roto, una vida inútil. Una niña que sangra y olvida como ser mujer. Mi vuelo sin alas, mi vuelo con alas arrancadas. Soñé con amarte, miramos a los ojos de la bestia, y sólo nos dio lágrimas y rocas. El cristal se fragmentó y no nos quedó nada, sólo una mirada y el fuego de una flor muerta.

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Profundidad

¿Dónde está el pasado que tanto llorabas? ¿dónde están los cuentos que escribiste cuando nadabas en la frialdad? ¿donde está la reescritura que siempre buscás?  Un día miraste el hielo que te cubría y descubriste que amar no era una mentira. Me quedé sin corazón tan rápido como se derritió mi mirada al verlo. Lloré sin parar días eternos. Amor, sexo y más hombres. Y el dueño de mi corazón, el amor que hoy anhelo, que está lejos. Te extraño. Tengo ganas de llorar y no puedo evitarlo. Es muy difícil. Quisiera que las rocas no sean sólo un nombre, quisiera que las agujas no se sintieran tan calientes sobre mi cuello. Gritar, en silencio. Sintiendo. Anhelando. Amándote.

Diario Público XXIV

A veces, me maravillan ciertas cosas. Escribir un blog es extraño. Yo nunca creí mucho en los blogs. O en este tipo de escritura. Pero me pasa que me cruzo con alguien que me lee (¡y le gusta lo que lee en mi blog! ¡doble maravilla entonces!), y me siento bien. Quiero decir, si las cosas circulan, si uno escribe y aunque sea unas pocas personas lo leen, para algo tiene que servir esto. Creo que empecé a actualizar más seguido desde que me enteré de que hay personas que entran seguido, y encuentran cosas que les gustan (eso es lo bueno del blog, si no te gusta, no tenés por qué volver a entrar). ¿Por qué digo esto? Será porque encontrarse con alguien que te lee te hace bien. O eso siento yo.

La historia

La piel se raja, se rompe, se oscurece, un grito y sangre que brota de mis ojos. Arrancar a la bestia y soñar con los ojos de mi príncipe. La historia comienza así: lágrimas ocultas y sin abrazo, la soledad propia y la ajena, la vejez cercana, el amor roto en una taza de café, las uñas quebradas del deseo, mi lengua sobre tu boca, mi saliva sobre tu cuerpo, ojos secos que luchan por encontrarte, una repetición eterna que quiere escapar de nuestra escritura, escribamos un libro e incendiemos un bosque, la sangre verde de las entrañas brota, como los fluidos al unirnos, como el amor que no busca, como la trascendencia inédita, como un hijo muerto, como una abuela enterrada, como un cadáver al que toco en un funeral lejano, te recuerdo cada día y cada noche, veo mis ojos como garras sobre el teclado, veo mis manos sobre la pantalla, intentando tocarte, buscándote, las garras estallan y los ojos se quiebran, letras, palabras e inundaciones que no me dejan escribir, mirar al pasado y descubrir que aun no nací, mirar al futuro y ver como soy parido por una ballena, mirar al presente y ver dos ojos sin color que me miran, que me aman, dos ojos que beso y soy eterno, dos labios que me besan, una lengua que lame mis labios, mi boca, mi marca, mi barba, dos labios que me aman, los labios de mi príncipe, sentir en el más allá que todo lo que escribí, todas las palabras, se evaporan ante la realidad, de tus ojos que respiran agua. Junto a los míos.

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Legado

Quiero verte, amarte, soy un niño, o un hombre, no me importa mucho, no puedo mirarme al
espejo, reescribo todo mi pasado y hoy me brindo como otra persona, acabo de despertar,
sueños, pesadillas y mi nombre susurrado en las sábanas, está tan oscuro en el interior, te
extraño, tengo mucho frío, y no puedo verte, no puedo recordarte, mi nombre fue Juan, no sé
cuál es ahora, a nadie le importa, mis anteojos ya no sirven, no puedo verte, mis ojos están
fuera de foco, me levanto, camino, tengo tanto miedo a esta oscuridad que me rodea, nos
rodea, a todo esto que tanto conozco, necesito algo más, olvidar por un segundo esta
oscuridad, mi miedo, ¿por qué no puedo verte?, me abrazan, tus manos me tocan, tu voz me
consuela, tu corazón late, puedo oirlo, no puedo verte, será por los fragmentos de espejo que
hacían sangrar mis ojos? será que ya no
voy a verte nunca más? será la ceguera eterna en la que me desperté? Arranqué mis ojos y tengo miedo, hay
oscuridad, siento tu abrazo, pero no puedo verte.

Quiero verte, amarte, soy un niño, o un hombre, no me importa mucho, no puedo mirarme al espejo, reescribo todo mi pasado y hoy me brindo como otra persona, acabo de despertar, sueños, pesadillas y mi nombre susurrado en las sábanas, está tan oscuro en el interior, te extraño, tengo mucho frío, y no puedo verte, no puedo recordarte, mi nombre fue Juan, no sé cuál es ahora, a nadie le importa, mis anteojos ya no sirven, no puedo verte, mis ojos están fuera de foco, me levanto, camino, tengo tanto miedo a esta oscuridad que me rodea, nos rodea, a todo esto que tanto conozco, necesito algo más, olvidar por un segundo esta oscuridad, mi miedo, ¿por qué no puedo verte?, me abrazan, tus manos me tocan, tu voz me consuela, tu corazón late, puedo oírlo, no puedo verte, ¿será por los fragmentos de espejo que hacían sangrar mis ojos? ¿será que ya no voy a verte nunca más? ¿será la ceguera eterna en la que me desperté? Arranqué mis ojos y tengo miedo, hay oscuridad, la sombra me inunda y todo es tinieblas aquí dentro, tengo miedo, siento tu abrazo, pero no puedo verte.

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Lágrimas

Un grito, un llanto, mi lágrima de hombre, mi lágrima masculina, tu cuerpo, lejos, te extraño, quiero llorar hasta sangrar. Hasta desgarrar mi piel. No puedo, No hay sueños, no hay cuerpos, hay monstruos que se agitan y me disparan en la frente. Un horror que me consume. Los ojos muertos de mi juguete infantil. Hay días que despierto y quisiera estar muerto. Olvidar quien soy. Que existo, tenerte en mí, adentro, en el corazón. No puedo vivir sin sueños. Tengo miedo de olvidarlos. De despertar, descubrir que no estás a mi lado. Y llorar hasta desangrarme. Llorar hasta respirar agua, hasta ahogarme, no tengo deseos, no tengo vidas, no tengo formas de parir mentiras ni verdades, sólo una voz ahogada que no recuerda su nombre.

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