Archivos Mensuales: diciembre 2009

Destrucción

Anoche, por miedo, por culpa de este bendito juego de ficción, vida cotidiana y pasado lejano, destruí algo. Algo que anhelaba. Destruir cosas es la historia de mi vida. Destruir. Desde que era un niño. Sigo siendo un niño. Que dibuja destrucciones en hojas tristes. Anoche, la posibilidad del amor fue destruída. Por mi miedo. Por mi temor. Por mi impulso. No quiero repetir una historia. No quiero otro corazón rajado. No quería eso. Y creo que no era eso lo que tenía enfrente. Creo que tenía magia. Y la destruí. Lloro por eso. Lloro porque no puedo aceptarlo.

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Diario Público LVIII

No me queda otra opción. No quiero tener otra opción. No puedo negarme. No quiero negarme. Tengo que aceptarlo. Yo estoy hecho para sentir. Para amar. Para estallar. Para reír. Para llorar. No hay alternativas. Siento. Y estoy vivo. Con vos, conmigo y con ustedes.

Escudos

¿Cómo atravesar un escudo que yo mismo poseo?, ¿cómo atravesar un escudo ajeno y el escudo propio?, romper una barrera, dejarme llevar por los besos, los labios, el hueco entre mi nariz y el labio superior, tus ojos que quieren escapar. ¿Cómo rajarnos y olvidarnos de todos esos escudos que nos permiten seguir? Revolvernos en un cuerpo, embestidas y rajaduras cubiertas de libertad. Que bebas de mi frente las arrugas de mi escudo. Que se deshaga en miel y líquido nuestro escudo. Que nos dejemos ver y olvidemos todos estos miedos. Sólo mirarnos, acariciarnos, penetrarnos, rompernos, unirnos, mirar a los ojos del escudo y descubrir que la bestia, el miedo, era sólo una lusión que no nos dejaba sentir. Yo no quiero miedos. Yo quiero que sientas mi beso, quiero sentirte, quiero amarte, quiero desfallecer en el agua que nos inunda los pulmones. Quiero sentir. Como sentís mi beso, suave, tímido, inmenso, sobre el tatuaje universal de nuestro cuerpos.

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Palabras escritas

Palabras que me derriten. Palabras que me pueden. Lo escrito puede hacerme volar, hacerme sentir más allá de mí mismo, de este cuerpo y estos ojos borrosos. Pensar quedó en el pasado, ya no quiero pensar. Palabras escritas que me seducen, me miran, me reducen, me regalan una estrella. Me temen. Las temo. Las anhelo. Las busco. Palabras escritas que me recuerdan. Conocimiento ajeno de mi propia emoción. Maravilla de un acuario externo. Maravilla de tus palabras y la ausencia. Maravilla de los escudos. De los amores que tardan miles de días en volver a cruzarse. ¿Y sí cruzarse es una maldición?, ¿y si no debíamos?, no importa. No quiero temer. No quiero pensar. Quiero soñar, quiero volar, quiero sentirte. Palabras escritas recubiertas de magia y oxígeno. De maravillas que me regalan una sonrisa. Palabras escritas que buscan nuestros ojos. Y descubren que nos abrazamos. En ellas. En la realidad inevitable de un beso, de una caricia, la maravilla de ahogarse en la inmensidad del mar. Juntos.

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Clavos

¿Cómo atravesar una lanza clavada en dos corazones que golpean la ausencia? Romper, rajar la realidad y convertirla en espejo. Plantarme frente al fuego abrasador. Plantarme frente a otro hombre. Sentir los ojos, la barba, el sentido oscuro de lo posible, ¿amar?, tocarte. Plantarme frente a él, besarlo, acariciarlo, abrazarlo, entrar, en él y en mí. Es inevitable. Somos hombres. Y nos vamos a enamorar.

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Diario Público LVII

How deep is your love. Yo tuve un amor. Un amor tan lejano y cercano como el de ustedes. Un amor dulce y lleno de paz. Un amor que sosegaba mi tormenta. Un amor que poseo en el medio de mi corazón y mi mente. Un amor que me hace vivir. Como a todos. Te amo. A vos. Y a vos. Y a vos. Y a todos.

Diario Público LVI

Cuando uno más lo necesita. Aparecen sus palabras. Estos últimos quince días me convertí en un desconocido y devoré la rajadura. La ansiedad volvió. Y descubrí que muchos fantasmas no me habían abandonado. Y cuando más lo necesitaba, justo cuando necesitaba que me dijera cosas que me tranquilizan y me simplifican, él apareció. Mi papá me llamó y hablar con él me hizo reflotar del abismo. No sé qué va a pasar en estos tiempos que se avecinan. No sé cuánto voy a llorar o cuantos corazones van a estallar por los aires. Pero sí sé que escuchar a mi papá (sí, mi papá, lo digo como un niño) me da la perspectiva que me hace recordar todo lo que compartimos. Te quiero mucho.

Diario Público LV

Hace unos días dos mujeres hermosas me recordaron una novela que escribí hace años, que está perdida en alguna de las mil cajas que me acompañan. Tal vez debería reflotarla. No ahora, ahora no tengo tiempo, tengo que ir a la biblioteca.

Diario Público LIV

Escribo acá, con sol. Me acordé de Damien Rice. Y lo escucho desde el balcón. Estos días me gustan. Hubo una tormenta pero está amainando.  Acabo de ir al gym, me duelen las manos, mis manos suaves. Qué hermoso es el sol en el balcón, en mis ojos, el aire en la frente. Escribir sabiendo que cada día es imprevisible. Cada estado de ánimo es diferente. Cada lectura es única. Cada uno de nosotros sonríe diferente. Cada beso es sublime. Como cada caricia, como un abrazo. Como el sol en mi cuerpo transpirado.

Líquido azul

No puedo escapar del yo. Son tan extraños, tan irreales los momentos de esta vida. Escribo en el balcón, en un día fresco, escuchando música aislado, sin anteojos de marco blanco o negro, la gata me huele la uña del pie. No puedo evitar jugar con mi imaginación. Construir edificios inmensos sobre cosas tan pequeñas como tomar agua o acariciar otro cuerpo. Cada acto se vuelve un bosque milenario alojado en el cielo. Cada sentido se rompe y nos vemos en la profundidad de un par de ojos. Me cuesta escuchar las olas del mar, no ser tan intenso. La intensidad que quema, pero que me hace sentir tan vivo. Escribir. Escribirte una novela mientras te siento en mi frente. Mal vestido, desordenado, estereotipado, lírico, frío, enamoradizo, gigantesca y abrumadoramente dulce, cruel, ridículo, inconsciente, ausente. Ese soy yo. Y no puedo escapar. No quiero escapar. Por eso escribo. Para unirme a un río que gotea líquido azul mientras dos hombres se unen en una habitación silenciosa.

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