Archivos Mensuales: noviembre 2011

Diario Público CCCLXV

Me confundo fácil los números romanos. Otra vez. Y otra. Y no puede pasar tanto tiempo sin escribir acá. Prometo, intento, ojalá, que no pase otra vez. O no tan seguido. Son los viajes y el trabajo que no se termina. Y todavía quedan mails y trabajos y artículos y papeles. Y no termina. Y llega un punto que ya no me importa y mejor nos vamos a ver un capítulo de alguna serie y nos abrazamos y te digo que te amo. Y actualizo más seguido. Así vuelvo a escribir. Que cada día escribo menos. Espero que ahora sea diferente. Tengo que escribir. Bueno, en realidad escribo, pero digo escribir más acá. Adentro, con todo esto.

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Diario Público CCCLXIV

Casi me vuelvo a perder. Fuimos y venimos. Mar del Plata. Mar del Pete. Tengo sueño y estoy enfermo. Pero no mucho. En cama, leyendo, mirando. La película  Terremoto. Medio dormido, medio pantalla. Faltan dos cositas y ya estamos. Pero cuesta. Me olvido de todo. Necesito otro anotador. Y algún espero terminar de desembalar todo. Algún día. Ahora comemos milanesa y te amo.

Flores académicas

La universidad es por definición un espacio rígido. Un espacio de pensamiento y estructuras. Habitualmente en los eventos académicos, congresos, coloquios, jornadas, etc, se entrega una bolsita (de tela, muy de evento académico) con un identificador, una carpeta muy seria con el nombre del evento y el programa del evento. Pero a veces eso no pasa, a veces las cosas se tuercen y en lugar de seriedad te regalan una flor. Algunas estructuras, a veces, pueden romperse. O empezar a rajarse. Eso puede que haya pasado hace unos días en La Plata. En el séptimo piso de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata, en el corazón de la capital provincial, pleno centro en una mole de cemento que destaca en el bullicio de la ciudad, se realizó el II Coloquio de Estudios Queer y Literatura. ¿Estudios Queer? ¿Literatura? ¿Segundo? ¿Cuando hubo un primero? El coloquio fue organizado por docentes y estudiantes de la carrera de letras desde el Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Género (CINIG) del Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales de la Facultad, trabajando sobre los cruces entre literatura, cultura (no sólo se habló de literatura, también de activismo, cine, antropología, filosofía, historieta, etc) y lo queer. Y hubo un primer coloquio, pero con otras características: sin convocatoria abierta y realizado en el año 2007 con menor presencia de expositores y poca difusión. Este segundo Coloquio fue diferente: la convocatoria fue abierta y se presentaron expositores docentes y estudiantes de las universidades de La Plata, Noroeste de la provincia de Buenos Aires, La Pampa, Rosario, Mar del Plata, Córdoba, Buenos Aires, y de universidades en Brasil y México, además de participaciones del Instituto Superior del Profesorado “Joaquín V. González” de la ciudad de Buenos Aires y la Asociación de Psicoanálisis de La Plata. En total más de 34 expositores y 3 conferencistas de lujo (un brillante José Javier Maristany de la Universidad de La Pampa , uno de los organizadores, José Amícola de la UNLP, en las conferencias de apertura, y Daniel Link de la UBA en el cierre).

Muchas preguntas circularon en el aire en los dos días que duró el coloquio: ¿qué es lo queer? ¿se puede hablar de lo queer en la academia? Preguntas e hipótesis complicadas. Por lo menos desde el equipo organizador se intentó romper con algo. Algo chiquito, pero algo al fin. Si en un congreso habitualmente se entregan cosas muy serias, en este coloquio se entregaron flores, rosas muy hermosas confeccionadas en telas de los colores más disparatados. Artesanías mágicas de una de las organizadoras. Los expositores llevaban con mucho orgullo su flor, no importaba el color. Una flor en el ojal y una carpeta rosa y mucho color, mucho arco iris y una fiesta (porque el coloquio cerró con una fiesta queer en Al triángulo mamichula, ya un lugar representativo de lo LGBTI en La Plata). Más allá de las definiciones que se buscaron en las mesas, las discusiones y las conferencias, en el coloquio había ganas de celebrar. De celebrar que se hablaba de algo que en muchas otras oportunidades no se podía hablar. Que se tocaban temas vedados. Estudiantes entusiasmados con ganas de hablar de quienes son, de qué leen y qué piensan. Profesorxs que se animan a romper con sus estructuras y hablan de lo que les genera placer. Una sonrisa en la cara del equipo multitudinario de estudiantes que quieren romper con las ideas de lo literario. Hipótesis hubo muchas, muchísimas. Hubo trabajos de todo tipo. Se hablo de Roberto Bolaño, lo queer en Argentina y Latinoamérica, Silvia Molloy, Fogwill, El chelsea hotel como espacio queer, Ángelica Gorodischer, Copi, Las adaptaciones cinematográficas de Sarah Waters, Orlando de Virginia Woolf, Fernando Vallejo, Reinaldo Arenas, el Vizconde de Lascano Tegui, la virgen cabeza de Gabriela Cabezón Cámara, lo lesbiano como categoría, la poesía de Frank O’Hara, el teatro queer en México, las historietas de Ralf König, Antígona como personaje queer, los relatos indígenas, Carlos Correas, las poetas argentinas de los noventa, Fortune and Men’s Eyes y el terror anal, Manuel Ramos Otero y Lewis Carroll queer, entre otros temas.

Se discutió sobre múltiples posibilidades de expresar lo queer y la queerness y convocar a la mayor cantidad de definiciones y planteos posibles. Discusiones como: ¿este trabajo es queer? ¿esto sirve? ¿de qué tenemos qué hablar? ¿qué es lo queer? ¿no estamos siendo colonizados por la academia norteamericana al hablar de lo queer? ¿sirve hablar de lo queer en latinoamerica? Muchas preguntas y muchísimas posibles respuestas.

Se intentó definir lo queer. Pero si hubo alguna idea que concluyó todo es que lo queer está más allá de las definiciones: queer es todo aquello que querramos que sea. Queer es felicidad. Y queer es disidencia. Y queer es sexualidad que cruje. Y queer se define en su incapacidad para definirse, para abrazarse. Y queer puede ser latinoamericano. Y romper con todo. Y romper con la colonia y repensar la vida. E invadir con disidencia los estudios literarios. Y buscar en la literatura todo lo que nunca se dijo antes. Todo lo que no se miró, se olvidó, se sepultó, se arrinconó y se asfixió. Todo lo que la literatura con mayúsculas pisoteó. Las posibilidades, lo que quedaba afuera, la literatura rota y en minúsculas. Eso flotaba en el aire del coloquio.

A veces, de a poco, llegamos a todas partes. Y lo rígido se tuerce, y ahí entra lo queer y se confunde con la academia, la tuerce y se presenta en un grupo de estudiantes y profesores que tienen ganas de regalar una flor hermosa. Y sonreir, besarse, repensar la literatura y jugar a romper el olvido, el silencio y la dominación. En otras palabras, como dijo en el cierre la directora del CINIG, María Luisa Femenías, todo lo que ayuda a recuperar la dignidad humana, sirve. Y más allá de las definiciones imposibles, lo queer se definió, en el coloquio, en su indefinición, lo queer recupera sueños y recupera dignidad, lo queer se metió un poco en lo académico, metió su cola, doblegó un poco la rigidez de la universidad, torció un poco la seriedad y miro adentro de la literatura. Y encontró que adentro de los estudios literarios hay muchas flores. Flores disidentes. Flores queer que los expositores, organizadores y asistentes llevaron con mucho orgullo.

En el fondo, lo importante, no eran las definiciones, en el fondo la idea que quedó flotando es que lo queer rompe con lo académico, no se deja definir, lo queer es una idea, lo queer es, como citó alguna vez, en otro evento, Ezequiel Lozano (uno de los expositores) a Sejo Carrascosa queer es un punto de ternura ajeno a la economía heterosexual ”, en otras palabras una forma de amor. En este caso, una forma de amor académica. O una forma de olvidarse del traje académico y sonreir, besarse, regalar flores y disfrutar de que también estamos en la academía. Rompiendo todo. De a poco. Pero dinamitando el sistema. Y somos muchos. Con muchas ganas. Y muchas flores. Un mundo de flores. 

[Versión completa y original de la nota publicada en el suplemento soy el viernes pasado. (Las modificaciones en la versión impresa no son de mi autoría)]

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