Archivos Mensuales: mayo 2015

Nuevo diario puto 61

Tengo sueño en los ojos. Espero que el cielo no nos ahogue. Recién me maravillé con un cuento sobre amputaciones. Y después volvieron a sorprenderme.

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Nuevo diario puto 60

Se me cierran los ojos. Me duele la vista. Me interrumpen. Quiero escribir en el renglón pero no puedo. Me cuesta cada día más ser ordenado. Escribimos sobre el miedo. No sé qué decir. La vida me da miedo. Sólo tu sonrisa cuando nos abrazamos desnudos me ayuda a escapar por un instante.

La brujería

Me pesa el cuerpo. Me pesa la mirada. El hambre, la venganza. Me dicen Agnes. A veces puedo convertirme en cuervo. Yo quiero volverme palabras. Pero no puedo. Soy Agnes, la brujería, el monstruo. Soy Agnes y me pesa el cuerpo. Cuando me rajo a la mitad y me convierto en cuervo puedo volar y soy feliz. Y no importan las palabras. Sólo la venganza. La destrucción. Soy Agnes y un día me van a temer. Soy Agnes y me pesa la vida. El cuerpo. Las entrañas. Me siento y quiero reventar tus globos oculares. Me llamo Agnes y me alimento del odio.

Nuevo diario puto 59

Ya no estoy acostumbrado a escribir a mano. Me duelen los dedos. La letra se entiende menos que antes. Había algo muy importante en esto. Llego en bicicleta y me enamoro. Anhelo. Se corre mi tinta. Me gusta el frío. Los abrazos son más cálidos.

Nuevo diario puto 58

¿Cómo escapo a este diario? Yo había escrito novelas o cuentos o algo. ¿Dónde están las razones para tipear esto de mi cuaderno? Quiero citar un poema y me olvido. No tengo memoria. Y a veces me canso con facilidad

Vello corporal

Voy a escribir sin la telaraña. Me cuesta. Me da miedo. La vida me da miedo. Quiero escribir un relato con tu cuerpo. Abrazarte de a dos y fundir por un instante todas las cicatrices. Mi cuerpo cubierto de vello se estremece cuando me tocás. Quiero que él lo vea. Y anhele. Quiero escribir su deseo. Penetrarte. Que sientas mi beso profundo y mi boca cubierta de tu sangre. Anoche te acomodaste en mi pecho y hablamos del mar. De ahogarnos en él. Te miro y te siento. Me rompo y te escucho. Y no hay palabras, sólo te veo y quiero tus entrañas. Me cubren de líquido y me besas. Queremos compartir su beso. Mis labios tienen gusto a lágrimas. Anoche soñé cosas hermosas. Me desperté. Hablamos. Nos dimos cuenta de que no hay límites. Sonreíste. Y los sueños dejaron de ser lágrimas por un instante.

Araña

A veces soy angustia. A veces una canción triste. Y la tinta que no se entiende llora en mi pecho. Quiero atarte y lamer hasta que te desangres. Quiero contar la historia de Juan Facundo. Pero ya no está. Ya no queda. ¿Dónde quedó la novela que escribió el otro? Esa novela que vomitaba nombres uno tras otro. Cuando escribió no sabía. Después renació como el Fénix. Y ya no había arañas. Estaba muerto y la escritura se volvió penetración y saliva. Ya no quedaba diario íntimo. Ni recuerdos. Sólo vacíos. La araña murió y ya no renació ningún Fénix.

Armonía

Escribo sin mirar. Escribo ciego. Los cristales se van y ya no puedo ver. No puedo mirarte. No puedo sentirte. Escribo y quiero ser un personaje roto en una novela no escrita. O escrita y oculta. Una novela que late en las entrañas de la bestia. Mis entrañas de madre universal. Yo tenía nombres y era palabras. Ahora soy un círculo de saliva, semen y carne que no se cierra. Hacer estallar mis dientes para que el cuerpo se confunda. Te abrazo. Él nos acaricia. Suena una voz de mujer que viene del pasado. Nos miramos en el espejo que cuelga del cielo y nos ahogamos. Él nos besa. No importa, las voces humanas se fueron. Ahora somos sangre que circula en un sueño no escrito. Se abre el cuaderno. Él lee. Yo los abrazo. Los ojos lloran sangre y saliva. Las carcajadas se fueron y quedan caricias. Las voces humanas no nos despiertan. Y nos ahogamos.

Nuevo diario puto 57

¿Dónde terminó el otro diario y empezó este? Si tuviera un registro serio y no hubiera abandonado mis cuadernos de colores esto sería diferente. Llego a un punto y vuelvo a empezar. Se perdió mi escritura. Tu cuerpo y tu saliva sobre mi piel. Ya no son horas de escribir. Ya no son horas de rondar. Me olvido y me convierto en carne que estalla. Es hora de dormir, hace mucho frío y tu cuerpo tibio me calienta.

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