Archivos Mensuales: octubre 2015

Fragmentos del cuerpo-causalidad

El cuerpo se mira en tres pares de ojos. El metal en mi boca todavía siente los besos y la saliva. El cuerpo se sonríe y ya no hay anteojos. Nos volvemos cuerpo que se confunde. El cuerpo astral nos mira y ve un beso que comunica con el cosmos. El cuerpo cabra se multiplica y chupa la saliva que brota de mis labios. El cuerpo aire se calcina, se incinera y renace. Penetra en el interior y siente detrás el cosmos que se confunde en brazos, piernas, nalgas y pijas. El cuerpo señora te coge por la boca mientras siento el vello de tus nalgas en mis labios. El cuerpo sin anteojos nos mira y somos un beso que se mezcla. La imagen se reitera y siento los corazones latiendo. El cuerpo cordillera te chupa por detrás y el cuerpo campo te traga la pija. Una competencia de sexo oral que no tiene ganadores o perdedores. Compartimos la pija y me sonrío de placer ante la imagen. Entramos y salimos. El cuerpo se rompe y los gemidos y lo que siento dentro y fuera calcinan la imagen de mi propio cuerpo. Me beso, te beso, nos beso, nos penetramos en un círculo hecho de cuerpos y contra vida. Mi cuerpo inseguro y lleno de miedo se olvida de todo y la imagen del beso, el gemido y el poema me penetra y me reinventa. El cuerpo divino se entrega, se abre y nos recibe, nos chupa y nos muerde y nos regala sabiduría cubierta de saliva. El cuerpo luciérnaga, hecho de literatura, teoría y contrasexualidad, nos toca y baila desnudo entre nuestros besos y sus besos. Le saco los anteojos y dejo de respetar mis propias reglas. El beso de sus bocas me cubre de deseo y nos convertimos en un cuerpo que se confunde, exhausto y con ganas.

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El ensayo de Nazareno y Cruz

Me gustaría escribir un ensayo sobre sus cuerpos, sus labios, sus besos, sus pijas, sus anos. Me calcino y vuelvo a despertarme. Me atraviesa otro tipo de ansiedad. Les escribo un poema. Te narramos un poema. Una voz me llena. Una voz nos maravilla. Sonreímos y ya no hay horizontes. Una frase resuena. No sobrevivimos a esto. Nos quemamos y renacemos. Algo queda detrás y algo emerge. Porque un beso subversivo puede convertirse en mariposas de fuego que nos atraviesan hasta dejarnos exhaustos en la cama cubierta de nuestra saliva.

Nazareno y Cruz y la causalidad

El cuerpo se me escapa, las horas pasan y apenas reaccionamos, la carne se hace sangre, saliva, gemidos. Entro en el centro del cosmos y nos encontramos. Del otro lado del espejo Alicia es una semental versátil. Nos rompemos, tu saliva en su saliva en mi saliva. Narrar un sentido contrapornográfico que no tiene relato sistémico. Inventar nuestros cuerpos, cuerpos que se atraviesan, se besan, se penetran, se muerden, se confunden, se calcinan. El vello corporal en mi boca mientras escucho sus gemidos y la piel colectiva del cosmos refregándose. Una mirada conocida y una mirada causal, dos bocas que me comunican y se convierten en un hilo de saliva que se extiende más allá de los cuerpos. Un beso astral que se traduce en intención y causalidad, mirarte a los ojos y olvidar que existía otro plano, reinvención y poliarmonía.

Una nube de saliva que se mezcla, mi beso en tu beso en su beso. Del otro lado del espejo descubrimos silencios que no son incómodos y un beso en público que puede derretir la pared normal. El cuerpo se vuelve algo que atraviesa las horas. Los contemplo dormidos y mis ojos arden. Se me confunden las manos. La noche anterior la pregunta emerge: ¿cómo se sobrevive a esto? No se sobrevive. Se calcina, se quema, se renace, se reinventa. Se rompe universo y un cosmos contrapornográfico y anormal nos da un beso que gime y se olvida del fin del mundo.

Nuevo diario puto 87

Ay. Ay, ay, ay. Preparo una clase y tengo ganas de pasar el texto ese que tengo en el cuaderno. No es gran cosa pero tengo ganas de volver a mirarlo. Me miro en el espejo de un intercambio de mensajes y pienso en el sol. Tengo ganas. Palabras de las mías y de las otras.

Nuevo diario puto 86

Escribo sobre la vida. Escribo sobre una clase. Me rompo y me rearmo. Tengo escritos llenos de saliva en el cuaderno. Ganas de seguir. Renacer de las cenizas de lo que nos calcinó. Miro por la ventana y veo el sol iluminando un edificio. Un par de habitaciones del otro lado, escuchás música y sonreís con esa mirada que nos derrite. En otra parte nos dedican una canción. Y escribo y sonrío y me desarmo y me convierto en luz que se filtra en ese edificio lejano iluminado por el sol. Ganas de escribir(les).

La barba de Nazareno y Cruz

El metal de mis dientes me cortó el dedo. Sangra. Una canción ridícula me atraviesa la mirada. Las letras están borrosas. No puedo mirar sin parecer la bestia. La boca abierta y los ojos que me consumen. La canción es otra y no puedo escribir un relato. Me atrapa tu cuerpo, ya no me quedan lágrimas ni sonrisas. Sueño que me arranco los dientes y me cubro de ganas. Quiero abrir la puerta y abrazarte. Que nuestro beso se una con el tuyo y mi barba raspe en tu pecho mientras él me muerde. Nazareno y Cruz tenía una canción. O varias. Ahora no están, no hay relato, sólo saliva y un río que nos atraviesa hasta que voces humanas nos despiertan. Y nos ahogamos.

Nuevo diario puto 85

Hay un relato incompleto en la historia que escribo día a día. Me falta lo que está en el cuaderno. Hace unas semanas retomé mi diario íntimo real, ese que no debería leer. No escribí mucho. Me pierdo en mí mismo y quiero retomar la escritura y vuelvo a perderme.

La novela de Nazareno y Cruz

Quiero escribir un cuento en el que me saque los anteojos y descubra mi mirada. Veo del otro lado del espejo y la Alicia ciega de mis entrañas me saluda con una sonrisa. Me susurran al oído y tengo ganas de entrar. Adentro el mundo es rosado y caliente. Sonrío. Tengo una hendidura en los dientes que crece día a día. Es el vacío cósmico que me atraviesa. Se me escapa una lágrima y me olvido de los líquidos corporales. Sólo me queda una ansiedad relajada que cuenta las horas y mira en el caracol que me regalaron hace unas semanas. Escucho una canción que hace años no escuchaba. Me inspira, me dan ganas de escribir. La novela de Nazareno y Cruz es caos, líquido y ganas de acariciarnos mientras bailamos.

Nuevo diario puto 84

Me resfrío, pasan los días, escucho música pero cierran la puerta. Me cuesta ser gradual. Termino siendo caótico y colosal. Como ese cuento que escribí una vez. Tengo páginas de mi letra incomprensible en uno de esos cuadernos que me acompañan. No tengo ganas de pasar eso. No ahora, tal vez en un rato.

Nuevo diario puto 83

Hoy estoy contento, intenso y fuera de mí, pero contento. Quiero escribir, escribir hasta que me sangren los dedos. Tengo mi pila de pendientes y no me da miedo. Sentir cosas más allá del cuerpo me fascina. Escucho música y cierro los ojos, me acuerdo y sonrío. Te miro a los ojos y recordamos. Las casualidades se vuelven causalidades y a veces uno se maravilla porque las cosas fluyen de manera inesperada.

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