El amor era eso

Esta es la historia de tres hadas. De esas que tienen ojos que atraviesan multitudes y hacen que cuando las mires sepas que están ahí para abrazarte y hacer que todo el miedo y la tristeza se vayan. Y no tengas pánico a morir. No pienses de vuelta en lo lejos que quedó el sol. Esta es la historia de tres hadas muy bellas que una noche lloraron juntas. Una de las hadas siempre fue muy infantil y se tapaba los ojos con sus alas. Es que no quería que se dieran cuenta que era una niñita asustada de la vida y que no podía con su dolor. Otra de las hadas siempre se sentía un perrito que se hundía en el fango y no podía salir. Y pedía ayuda y el mundo era un pozo oscuro en el que se tenía que disfrazar de diva para sobrevivir. La otra hada había sufrido un montón. Se ocultaba detrás de su frente. Pero en su mirada de ojos tristes se le notaban todos los golpes. Lo dañadas que estaban sus alas. Su luz. Tan bella y tan oscura. Esta es la historia de esas tres hadas. Que en una noche encontraron los libros de sus cuerpos y se sedujeron. Una de las hadas era muy atrevida, muy intensa, no se había dado cuenta todavía pero quería atragantarse de vida. Algo que las unía. Atragantarse. Las tres hadas se encontraron en una cita promiscua y sanaron. Se cuidaron. Se peinaron. Se maquillaron. Se abrazaron. Se besaron. Se atravesaron. Bailaron. Una canto suave en el oído de la otra. Una le hizo un mate a otra mientras compartían una mañana de esas que no se olvidan. Otra se extrañaba de esa felicidad tan escasa en el mundo horrendo. Las hadas soñaron con un mundo imposible. Soñaron. Mucho. Sin darse cuenta que las tres soñaban cosas parecidas. Dos de las hadas a veces peleaban. Pero igual estaban ahí. Cuidándose. Porque eran hadas que peleaban pero esa pelea era por amor. Por comprensión. Y a veces también peleaban las tres. O de a dos pero en otras combinaciones. Y a veces se abrazaban. Y a veces lloraban. Y a veces planeaban como volar por un mundo que les dolía en el cuerpo. Planeaban como bailar juntas y apretadas en una noche cósmica que jamás termina. Y las hadas se encontraron una vez más. Y lloraron. Una se puso fría. La otra se puso cómica. La otra se puso triste. A las tres se les atragantaron las palabras. Y volvieron a llorar. Y se abrazaron. Y decidieron sonreír. Y mirarse a los ojos. Y el hada fría se puso toda cálida con un abrazo de esos que abrasan. Y el hada cómica sonrío y se puso tan graciosa que la luna la miró y lanzó una carcajada. Y el hada triste sintió algo. Sus alas dañadas se sentían mejor. Se sentían brillantes. Luminosas. Y las tres hadas resplandecieron. Y después de muchas lágrimas se tomaron de las manos y cantando una canción llena de arco iris se elevaron. Trascendieron. Y se dieron cuenta de que el amor era eso. El amor era la historia de tres hadas que juntas se sintieron bien en un mundo que quería destruirlas.

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