Archivos Mensuales: octubre 2017

Diario de Miss Cordillerita 10

Miss Cordillerita baila. Así, lento. Así, sexy. Un poco ridícula, un poco atrevida. Canta bajito, es tímida. Baila y se te acerca. Ahora se aleja. Toma un poco de café, te sonríe, tiene los dientes separados, dientes de Miss Cordillerita, siempre bailando despacito. Ladea un poco la cara, se humedece los labios, escucha una canción que sólo está en su mente. Sigue moviéndose aunque tiene un poco de sueño. Se te acerca, te abraza y sigue bailándote. Así, lento, self-control, la miran a los ojos y se asusta. Se da vuelta y te toca la mano, despacito, tímida. Es la técnica de la mano, la técnica de Miss Cordillerita.

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Ensayo sobre el karma-segunda parte

Me duelen las orejas. El karma se trata de aprender, algo así como la recuperación del archivo psíquico. Una canción incomprendida y el modo de escribir de un creador con acento español que leímos. Él, suspiro, también. La teoría karmática es una forma de destilar emociones y conjurar la vida horrenda. La historia pierde siempre la memoria dice la canción. Yo soy de esas que sangran poesía por los pezones y el culo. El karma se trata de evitar que nuestros poderes se conviertan en una nueva hegemonia, una forma de habitar la fractura, el hueso expuesto de una humanidad-espanto. Es una variable desestabilizadora que reniega del poder y abraza la debilidad, las lágrimas y el miedo. Cuando les hablé del karma me miraron mal, ellas se reían, una se acomodó la peluca y se jactó de su sabiduría. El karma también puede volverse performance, una forma de evitar el enojo que hace sangrar negro la mirada, una actuación repetida en el tiempo y en los anos físicos igualados (¿o iguales?¿o diferentes?¿o dilatados?). Ahora, las tres hermanas que robé a un jovencito intelectual cantan desafiantes y caminan por una calle desierta, hermanas citadas por tu escritura ininteligible, hermanadas en los presagios. El pensamiento del karma se asocia a la teoría, pero se cubre de afecto y efectos de dilatación. Popper teórico de nuestros cuerpos inundados de deseo contracósmico. Como ya dije, el karma es una forma de mantener a la bestia lubricada y con los ojos muy abiertos, asombrada. Así, es una bestia dócil y penetrada. De ahí que cuando estalla clama por venganza. Pero el karma la convierte en la bestia que miramos a los ojos y nos devuelve ternura. El afecto de las bestias monstruosas es un efecto de los desplazamientos karmáticos. La última canción de este fragmento debería escribirse en primera persona. La bestia no está, me toco la barba pelirroja y me acuerdo de mi cosmos personal. No se preocupen por mí, cuando la bestia despierte en sus ojos estará mi ternura.

Nuevo diario puto 140

Ahora escucho la casa azul. Afuera, el apocalipsis ya empezó. Y no hay forma de detenerlo. Adentro, escucho música muy saxe y sueño con escribir libros y ser Madame Bovary. ¿Dónde está mi frasco de arsénico? Me refriego la barba y se me calienta el cuerpo compacto. Sólo dos palabras pueden destrozar los tímpanos y el amor. La corriente se llevó el amor. ¿Qué es el amor? ¿Dónde está? Está en los libros. Las dos palabras destrozan el corazón y yo sigo pensando en el pecho peludo de Superman. Podría ser peor. Ya fue peor. Ahora es mejor. Ahora sonrío y leo mis historietas.

Ensayo sobre el karma-primera parte

La bestia es una parte del desafío del karma. Cuando no te gustó la canción y te burlaste todo estuvo muy claro. El karma y el valor utilitario de las cosas. El karma y mi amor por las personas. No la gente. La gente me enferma. Como la tapa de un libro rasposo que me recuerda una rama en la garganta. El karma es un desafío teórico. No una forma de represión. Una forma en la que la bestia siga siendo un animalito suave y peludo y pastee tranquilo en jardines de arco iris. Creer demasiado en los mundos ilusorios. El miedo a la realidad. Mi mano negra refregando mi bigote y mi barba. El ejercicio del karma tiene que ver con aceptar el amor y odiar hasta que te sangren los ojos. Pero no el odio de la bestia. Se trata de ese odio dulce que se diluye en la sangre y los recuerdos. La canción es triste y fue la señal de la incomprensión y la realidad develada. En el ensayo del karma el beso es parte medular de la teoría. Ese sería el primer ejercicio. Besarme. Besarte. Besarnos. Besarse más. El ejercicio del karma a través de los besos que sangran arco iris. Sangre llena de mi vello corporal. Muy cerca, en el evento del karma. Ahí. Ahí entre esos olores y esas luces estoy. Porque la bestia cree en el karma. Y la bestia soy yo.

Diario de Miss Cordillerita 9

Las manitas de Miss Cordillerita la sostienen. Inclina un poco la cabeza y sonríe. Se toma un café y se ve muy peluda y divaga. Escribe cartas y textos que quedan encerrados en sus cuadernos. La tinta mancha la página y el budín tiene pasas. A Miss Cordillerita no le gustan las pasas, como al gato Garfield. La lasagna sí le gusta. Y también el chocolate. Ay, si el mundo estuviera hecho de chocolate para Miss Cordillerita. Se comería todo. Bueno, Miss Cordillerita es de las que se come todo. Y no deja nada. Ni una gota.

Máquina-puto

Voy a escribir el libro de cuentos de tu piel, el libro de mi café y mis vergüenzas. Un libro que ya está escrito, que nos asesinó, nos escupió, nos cogió, nos arrinconó y me hizo una tostada con gusto a vida eterna. El libro en el que la Mujer Maravilla me coge por el culo y sonrío lágrimas llenas de tu sudor. Escribir el libro puto de mi aliento y el tuyo de mi caminar puto, de mi ser barroco, el libro de nuestros dolores y nuestras sonrisas. Cuando la canción cambia el libro es una canción frenética y enloquecida. Se nos mete por el culo y nos tira al piso. El libro del colapso y el libro de la locura cogen y mi escritura de puto nace en ese instante. Se abre mi cartuchera rosa con dibujos de gatitos y se dilata al ano oculto de nuestros ojos. Escribir el terror. Tatuar el terror. La mitad de la vida se cruza con el nacimiento y una mujer de nombre francés canta una canción antigua que me recuerda una infancia muerta. Asesinada, ahogada, asfixiada, consumida. Como la del niñito puto que nunca pudo recuperar el jardín que le arrancaron.

Mr. Sandman

Mr. Sandman, deme un sueño. De esos lindos que duran muchas horas. De esos que me vuelven niñito y me hacen sonreír. Mr. Sandman, sea mágico aquí conmigo, en mi ano, venga, entre y recórralo. Así, con la lengua y la sonrisa. Mr. Sandman, estoy aquí solita y acomodada. Deme un sueño pero que este no sea de dormir. Que sea de esos que me permiten volar alto, muy alto. Y cantar canciones felices y bellas. Sea todo Sandman Mr Sandman. Y tráigame un sueñito, de esos lindos Mr. Sandman.

Diario de Miss Cordillerita 8

Summer of love dice que la canción que escucha Miss Cordillerita mientras escribe. Con acento español. Un rato después descubre que es un cover en inglés hecho por un grupo español. Y después se tira por la escalera como el padre de Marylee en la película de Douglas Sirk. Bueno, no se tira. Y el padre de Marylee tampoco, tiene un ataque al corazón y cae. Si Miss Cordillerita se llamara Marylee también se sentiría horrenda. O sucia. O asquerosa. Como dice Marylee. Ayer Miss Cordillerita espió mi libro. Y vio que tiene nombre.

Diario de Miss Cordillerita 7

La continuidad de la deriva del diario que ella escribe. Anoche, Miss Cordillerita lloró un poco escribiendo una carta. Se acordó de esa vez hace casi dos décadas en la que escribía una carta en su máquina de escribir y no podía parar de llorar. El tiempo pasa y Miss Cordillerita es como los vinos. Mejora con el tiempo. Miss Cordillerita ayer escribió mucho en un café. O no fue ayer? La vida la confunde y se acuerda de la película de Douglas Sirk. Tipeaba un texto y lo tuvo que borrar porque se había confundido de página. Y ahora vuelve a pensar y a sentir el cuerpo cansado. Y el apocalipsis que la rodea.

El libro puto

Quiero escribir ese libro que no escribí. Ese libro puto. Ese libro que te besa y se refriega. Quiero escribir ese libro y que se convierta en parte de mi cuerpo. Puto. Niñito y puto. Ese cuerpo herido. Yagado. El libro y el cuerpo. El mundo se desmorona y escribo puto en mi cuaderno. Con mi cuerpo. Puto. Se me cruza algo y suspiro. Suspiro puto. El libro se está escribiendo. Y se escribe con mis manos. Manos de puto. Y con mi tinta. Tinta de puto. La misma con la que me pinto las uñas. Lo escribo con mis ojos. Ojos gigantes de niño puto. Un día de estos la última página va a emerger. Toda llena de saliva, flores y lágrimas. Toda llena de mi letra de puto.

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