Archivos Mensuales: diciembre 2018

La lengua del pantano

Me hablan de mi propia voz ausente. ¡Qué fácil sería seguir escribiendo sobre la muerte y la tristeza! ¿Y si escribo sobre eso que ven mis ojos? ¿Y si dibujo la imagen de mis párpados? Desidentificarse de la propia vida como destino, como salvación, como refugio. ¿Pero cómo volver a identificarme? ¿Cómo encontrar esa voz, esa lengua, esa mirada? ¿Cómo volver de la amputación? ¿Cómo volver del pantano? ¿O será que tengo que abrir los ojos y que el pantano los inunde? Abrir la boca y tragar el pantano. El pantano soy yo. Ahí con los ojos muy abiertos. Me hablan de la tensión en mi dentadura, en mi boca, de la compresión en mi boca y mis dientes. Casi como si no pudiera hablar pienso. Casi como si todo se hubiera cerrado, amarrado, anudado. Asfixiado. Un texto que no leí habla de la confianza en la escritura. De eso que no tengo. De la identificación ausente. Todo eso le pasó a otra marica. Es un punto de inflexión me dice alguien. Abrir los ojos, abrir la boca, reconocer la propia lengua. Mi lengua marica del pantano que me enseñaron a callar.

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Mi vida con la resentimiento

Mini-fanzine historieta nuevo:

tapa resentimineto.jpg

https://drive.google.com/open?id=1HOMhRCuJ8PCCvvIu9yK0XLvM7mVRhyoG

Poema marika

Nacer demonio
Nacer demonio de la angustia y la palabra ahogada
Se me revienta un ojo
Y no puedo parar de llorar
Gimo
Me ahogo
No estás
No están
¿Qué fue lo que me hicieron?
¿Qué mierda me hicieron?
¿Por qué no puedo hablar?
¿Por qué no puedo decir?
Se me cierra el pecho y no puedo respirar
Me ahogo
Se me rompen los dientes de tanto apretarlos
Se me rompe el corazón
No puedo hablar
No puedo ver
Me ahogo.

Besos

BESO

Besarse en los rincones oscuros
besarse frente al rostro del guarda
besarse en la puerta de la Santa Catedral de todas las Canalladas
besarse en la plaza de todas las Repúblicas
(o elegir especialmente aquellas donde todavía te matan por un sodomo y gomorro beso)
besarse delante de la foto del niño que también fuí
(y sentir que me hace un guiño para que siga, que no pare, que no interrumpa, porque le gusta ese beso…)
besarse sabiendo que nuestras salivas arrastran besos denegados/ opacados/ apagados/ cercenados/ mutilados/ hambrientos/ que no son solo los nuestros
que tu labios y los míos mientras rajan la tierra la construyen
y hay una historia de besos que el espanto no ha dejado ser
y que por eso te beso
lxs beso
me besás
besaremos
por eso el beso
beso

(de Susy Shock)

 

Marica Furia Infernal

¿Qué habrá sido de mi diario? Antes escribía sobre la sangre. Pero en algún momento me di cuenta de que ya no me quedaba sangre. Que estoy toda seca. De sangre y lágrimas. Como la flor esa que cuidaba y se secó en mi ventana. ¿Por qué escribir me hace esto? ¿Quién fue Medea? Acá hay algo de mi voz, de mi enunciación que se convierte en una forma de exploración. Tengo ganas de gritar. Pero yo no puedo gritar, gritar no me gusta. Me da miedo gritar. Medea tenía dos hijos y los mató. Yo la imagino asfixiándolos con placer. ¿Asesiné a las plantas con placer? Dicen las voces que tengo que expresar mi enojo. Que hay una máscara que me separa. Quiero escribir el ensayo teórico y político de nuestras vidas maricas. Pero no puedo. No debo. El sol viene y se va. Acá dentro hay algo que tiene que ver con la furia. Con el furor. Con arrancarse los ojos y masticarlos a los gritos. Con escribir un poema tan duro que el papel te corte y sangres. ¿Cómo expreso la furia? Cuando camine sobre el césped te voy a escupir mientras me río. Como esas ciudades que se llevaron las catástrofes. Medea es una forma de la furia marica, del rencor marica. Pero ¿cómo se expresa Medea marica que ya asesinó a sus hijos y asfixió a sus plantas? Está atrapada en una prisión de silencios y mentiras. Una cárcel desplazada. A Medea marica la obligaron a asesinar al bebé marica, a la niña marica, a la adolescente marica. Y los adultos la usaron, las serpientes treparon por su pierna y se le metieron por el culo y por la boca. Medea marica no se dio cuenta. Cuando lo notó ya era tarde, estaba cautivada por la piel de la serpiente. Había perdido lo que le quedaba de confianza. Había perdido su voz. Y las serpientes y la furia la apresaron. Pero con algo no pudieron: el placer de Medea marica se quedó muy adentro. Y se fue convirtiendo en su resistencia. En el placer encontró refugio. El placer de asfixiar a sus hijos y asesinar a sus plantas. Un placer que saboreaba todos los días en su prisión. En secreto, sin voz. ¿Cómo expresar la furia si no se puede hablar? Alguien susurró eso en mi oído luego de abrir la puerta de la prisión. Medea marica vomitó y cagó a las serpientes. Algunas escaparon. Que tiemblen. Tiemblen. “Mírenme y tiemblen” dijo Medea marica. Porque podía hablar. Aprender le iba a llevar algo de tiempo. Pero el libro de la venganza había comenzado a escribirse. Y las serpientes temblaron. Sabían que el libro iba a ser la expresión definitiva de la furia, el odio y el rencor marica de Medea marica. El libro de la venganza marica que cuando lo abras te va a cortar las manos hasta secarte de sangre y convertirte en un cadáver más de esos que Medea marica va a usar para alimentarse y limpiarse el culo.

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