Archivo del Autor: Facundo Nazareno Saxe

Me arde

Me arden los ojos
Me queman
Se me cierran
¿Será que ya no estoy?
Me arden los ojos
Me abrasan
Me abrazan
Ojos con hambre
Ojos con miedo
Me arden los ojos
¿Será la herida?
Me lagrimea
Quema
Me arden los ojos
Y la herida

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Artificial

El adicto quiere sentir. Aunque sea artificial, el adicto necesita sentir. Necesité sentir para poder escapar. Para estar viva de alguna forma. Aunque haya sido todo una ficción y ya no sepamos donde quedó la realidad. Fue la única forma que encontré. Quemarme y que la ola me arrastre. En ese camino me convertí en la más grande de las mentiras que pude construir. Que supe construir. Que nunca comprendí. Hasta ahora. Hasta el año de todos los infiernos. El año que no nos quedan lágrimas. El año que nos miramos al espejo y no había nada.

El año de todos los infiernos

El año de todos los infiernos ha comenzado. Las paredes del interior de mi cuerpo se oscurecen como mi café. Yo siempre fui pequeña, caprichosa, estúpida. Y con mucho miedo a la muerte. Aunque siempre estuve muerta. Tengo que responder a este mundo opresivo y ya no quiero. Estoy cansada y mi mirada triste es la única que me queda. Hace años escribía. Ahora ya no me quedan manos para escribir. Soy la sombra triste de una canción que nunca escribieron. Se me secó el adentro. Ya no lloro. ¿Será que finalmente crecí? ¿Será que finalmente estaré muerta? Quiero y quiero. Y no quiero. El escrito al que tengo que responder me mira desde el escritorio. ¿Cómo sigo después de entender que soy una mentira? ¿Cómo sigo si no tengo nada? ¿Cómo sigo si mi mayor miedo se hizo realidad y no puedo escapar? ¿Cómo escribo si no tengo sangre ni agua en los pulmones? Escribir un texto de preguntas sin respuesta, escribir un texto que me ahogue. Un texto que me asesine. En algún lugar está la historia de la criatura tentacular que usamos y descartamos. Pero esa es otra historia. Escribo y todavía no llegó. A veces, me gustaría seguir muerta.

El día de las verdades

Fue el día de la lluvia,
fue ese día.
El día que nos besamos
fue el día que te gritaron,
que lloraste, que te rasparon.
Fue el día en que entendiste.
El día de todos los infiernos.
El día en que ladeaste el cráneo
y se quebró tu cuadro infantil.
Fue ese día. El día temido,
el infierno tan temido,
el año de todos los infiernos.
Fue ese día, el día que llovía,
fue el día que ya no llorabas,
fue ese día, el día de la pérdida,
del descubrimiento.
El día de la locura,
el día que entendiste tus mentiras,
el día que tu vida fue una mentira,
una adicción.
El día de la vida rota,
el día del miedo ese que ya no puede escribir.
Fue el día que hacía frío.
Fue ese día que ya no podías sonreír,
el día de la comprensión,
el día de la repetición,
el día del apocalipsis.
El día que te arrancaron y te escupieron.
El día en que querías aferrarte y te hundías.
Fue ese día, un día lluvioso.
El día que supiste que estabas muerta.
Seca.
Una mentira disfrazada de vida.
Ese fue el día.
El día de las verdades.

DIARIO DE MISS CORDILLERITA 21 – ENTRADA FINAL

Miss Cordillerita camina, mueve el culo, Miss Cordillerita disfrazada de ternura. Miss Cordillerita puta. Puta y niño puto y niñita putx. Miss Cordillerita a veces debe hacer lo que debe hacer. Aunque parezca odioso. Miss Cordillerita, la puta del pueblo, la negra puta que se deja acabar en la boca, que se la cogen por la boca y por el culo. Miss Cordillerita camina y sabe que es hora de cerrar todas las entradas. Las de su boca y su culo ya están cerradas. Ahora va a cerrar las otras. En esta, la última entrada de su diario, Miss Cordillerita, que fue engañada para entregar su culo, Miss Cordillerita que siempre fue la niña puto que se ahogaba, se da cuenta de algo. Miss Cordillerita que no quiere pensar mucho sabe que es hora de terminar este diario. Miss Cordillerita que se abre el culo para que le entre el puño. Que le entra y la llena. Una humanidad pasiva que se abra el culo y le entren todos los dedos y todos los puños. Eso le gustaría. Miss Cordillerita tragando la leche del amor no correspondido. Miss Cordillerita y la sonrisa tierna de cómo le rompen el culo negro de Miss Cordillerita puto y deseante. Miss Cordillerita que ahora, años y años y años después, entiende que no fue engaño. Que esa primera vez en la que abrieron su culo, su ano, sus ojos, no fue un engaño. Fue el momento en el que arrancaron la soga que la asfixiaba y la dejaron respirar. Fue el momento en el que arrancaron la venda de sus ojos y la dejaron ver. Le quitaron las sogas y las vendas y le dieron el culo. Miss Cordillerita, niña puta, niño puto, el culo abierto y gimiente, Miss Cordillerita, puta del pueblo.

El diario de Miss Cordillerita 20

Miss Cordillerita se toca el bigote y sonríe. La cogieron y siente todavía su flor abierta. De a poco, está resignificando sus creencias. Miss Cordillerita poderosa, petera y vital, Miss Cordillerita que ladea la cara y usa gorro por el frío. Y canta, grita, gime, se adormece y cierra otro libro. Miss Cordillerita que traga, traga todo, comida chocolate, libros, dedos, pija, leche, Miss Cordillerita, una niñita putx con mucha hambre. Muchísima.

Diario de Miss Cordillerita 19

Miss Cordillerita baila sola y desnuda otra vez. Transpira. Juega, gime, sonríe, escribe, se besa. Está viviendo algo que nunca hubiera imaginado. No se trata simplemente de otra crisis en la vida de Miss Cordillerita. Esta vez Miss Cordillerita está abriendo los ojos y mira a la bestia y la besa y le refriega el culo en su hocico peludo y baboso. Miss Cordillerita se despierta y se da cuenta que todavía le quedan restos de glitter en el pecho y en el culo.

Diario de Miss Cordillerita 18

Miss Cordillerita es tierna e inocente. Y pura. Se deja coger y te coge furiosa. Se le abre el culo como una flor y se excita. Te cubre de pelos y saliva tremenda. Miss Cordillerita y su flor.

Cenizas

¿Te acordás de la noche que escuché esa canción y lloré?
Y lloraste.
¿Te acordás cuando pensabas que el amor era amputación?
¿Te acordás del amor?
El amor era una rama que asfixiaba la garganta de un niñito puto golpeado.
¿Te acordás cuando nos pegaron tanto que ya no nos acordamos?
¿Te acordás cuando se me estrangulaba la garganta del dolor y la angustia?
¿Te acordás esa noche que escribiste a tus padres y no podías parar de llorar?
En la máquina de escribir, con las teclas que pesaban y con mucho miedo.
¿Te acordás cuando te arrancaron los sueños?
Te arrancaron las hojas y los pétalos.
Los quemaron.
No te quedó nada. ¿Te acordás?
Te diagnosticaron, te encerraron, te asfixiaron.
¿Será por eso que siempre te gustó tanto ese poema que habla de ahogarse?
Hasta que voces humanas nos despierten. Y nos ahoguemos.
¿Te acordás de eso que te enseñaron que era amor?
¿Te acordás de ese día en que ibas de la mano y tenías miedo de estar viva?
¿Te acordás cuando hacías reír a tu hermanito?
Si no hubiera sido por esas risas no estarías viva.
¿Te acordás de las mentiras?
¿Dónde empieza tu verdad?
¿Dónde empieza mi verdad?
Me encerraron y me enseñaron a amar amputando partes de mi cuerpo.
Me ahogaron y me dijeron que amar era no tener secretos.
¿Te acordás ese día que me dijiste que no tenía psique?
¿Ese día que pensé, si no tengo psique, entonces, tendré alma?
¿Te acordás del niñito puto vestido de bichito de luz?
¿Te acordás de esa noche que te pegaron y corriste?
Con una tijera te cortaron la garganta.
Por eso no podías respirar, por eso no había pétalos.
Te crearon de barro podrido.
¿Te acordás del fango?
Te enseñaron a amar con la garganta cortada.
Te enseñaron a lamer partes amputadas.
Te asfixiaron hasta que ya no estuviste,
hasta que sólo fuiste lágrimas.
Que fueron tantas, pero tantas
que ahogaron a las voces, que te ahogaron.
¿Te acordás de la canción? Esa que nos hacía llorar.
¿Te acordás cuando te miré a los ojos?
Cuando ya no había que cortarse un brazo
o rasparse la garganta cortada.
¿Te acordás del niñito puto?
Yo me acuerdo. Acá está. Acá estoy.

Diario de Miss Cordillerita 17

Miss Cordillerita niña se mira en el espejo deforme y se sigue sintiendo monstruosa. Pero tal vez es hora de aprender que el fragmento de espejo que se clavó en su garganta nunca existió.

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