Archivo de la categoría: El diario de Miss Cordillerita

Diario de Miss Cordillerita 12

De L. Miss Cordillerita está enamorada. Es que la pueden los artistas. Aunque es algo platónico. A. es el amor ese que se vuelve intangible y risueño. M. la llama una y otra vez pero Miss Cordillerita ya no sabe si quiere. A D. Miss Cordillerita lo quiere un montón y lamenta las distancias. A. D. cree que lo va a dejar rápido. Porque no lo conoce. Con L. queremos volver a encontrarnos y sacarnos fotos de a tres. Y. fue la promesa de una cita que se desvaneció. P. todavía duele y cada día se siente más lejano. C. es un recuerdo muy difuso. F. parece divertido. Miss Cordillerita se acuesta y se da cuenta que el final de su diario no está muy lejos. Sólo puede tener 21 entradas.

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Diario de Miss Cordillerita 11

Miss Cordillerita le tiene miedo a las pelotas de fútbol. Cuando era pequeña, su abuela, la que era hechicera, de las de la magia negra, cada vez que caía una pelota en su jardín la retenía y hacía algo. Había dos posibilidades. La pinchaba y se la tiraba en la cara a sus dueños. O la escondía y se la daba a sus nietos. La última vez que Miss Cordillerita jugó al fútbol (ante los ruegos de un tío), atajó con la cara y cayó casi desmayada al piso. Miss Cordillerita siempre fue anti fútbol en la escuela, en su casa, en la vida. Se aburre y empieza a hablar y pregunta cosas absurdas. ¿Por qué hay dos arcos? ¿Por qué corren para ese lado? ¿Por qué no piensan que lo importante es participar? Miss Cordillerita se distrae y molesta a si alguien le importa el fútbol que quiere mirar. Y se pone a hablar de los cuerpos de los futbolistas. Le aburre todo el fútbol, todos los campeonatos, todos los mundiales. Hace unos días Miss Cordillerita iba por la calle, caminando, escuchando audios y unos niños jugaban al fútbol y la pelota cayó justito frente a Miss Cordillerita. Que quiso patearla para el lado de sus dueños. Todavía deben estar buscando la pelota. Miss Cordillerita nunca fue una estrella del fútbol. Y agradece haber terminado la escuela para nunca más tener que jugar.

Diario de Miss Cordillerita 10

Miss Cordillerita baila. Así, lento. Así, sexy. Un poco ridícula, un poco atrevida. Canta bajito, es tímida. Baila y se te acerca. Ahora se aleja. Toma un poco de café, te sonríe, tiene los dientes separados, dientes de Miss Cordillerita, siempre bailando despacito. Ladea un poco la cara, se humedece los labios, escucha una canción que sólo está en su mente. Sigue moviéndose aunque tiene un poco de sueño. Se te acerca, te abraza y sigue bailándote. Así, lento, self-control, la miran a los ojos y se asusta. Se da vuelta y te toca la mano, despacito, tímida. Es la técnica de la mano, la técnica de Miss Cordillerita.

Diario de Miss Cordillerita 8

Summer of love dice que la canción que escucha Miss Cordillerita mientras escribe. Con acento español. Un rato después descubre que es un cover en inglés hecho por un grupo español. Y después se tira por la escalera como el padre de Marylee en la película de Douglas Sirk. Bueno, no se tira. Y el padre de Marylee tampoco, tiene un ataque al corazón y cae. Si Miss Cordillerita se llamara Marylee también se sentiría horrenda. O sucia. O asquerosa. Como dice Marylee. Ayer Miss Cordillerita espió mi libro. Y vio que tiene nombre.

Diario de Miss Cordillerita 7

La continuidad de la deriva del diario que ella escribe. Anoche, Miss Cordillerita lloró un poco escribiendo una carta. Se acordó de esa vez hace casi dos décadas en la que escribía una carta en su máquina de escribir y no podía parar de llorar. El tiempo pasa y Miss Cordillerita es como los vinos. Mejora con el tiempo. Miss Cordillerita ayer escribió mucho en un café. O no fue ayer? La vida la confunde y se acuerda de la película de Douglas Sirk. Tipeaba un texto y lo tuvo que borrar porque se había confundido de página. Y ahora vuelve a pensar y a sentir el cuerpo cansado. Y el apocalipsis que la rodea.

Diario de Miss Cordillerita 6

A la vida apocalíptica se suma la vida horrenda. La vida en el fango. La vida de Miss Cordillerita embarrada, escupida y brillante. Con sus ojos muy abiertos. Miss Cordillerita copia de su cuaderno y cambia todo lo que escribió cuando copia. Y piensa en los embrujos. En el mundo todo estalla y ella se refugia en un abrazo colectivo pero los disparos la rozan igual. Miss Cordillerita está un poco cansada del mundo que la bombardea por todos los frentes. Esos ataques que son un ataque colectivo y le duele un poco cuando se sigue cayendo el cielo. Pero no importa, Miss Cordillerita no va a ceder en el abrazo. No hay que olvidar que es un animalito muy constante. Una de sus virtudes. El universo se desmorona todo y ahí sigue Miss Cordillerita. Abrazándose en comunidad. Se acuerda cuando soñaba con ser una Jane Austen cualquiera. Y piensa en lo que le dijo el psicólogo sobre escribir. Miss Cordillerita no puede evitar sonreír. Su vida le sigue dando esos instantes de felicidad en los que camina y baila por la calle. O escribe y llora. Un poquito. Apenas. Y sonríe. Con esa sonrisa horrenda que siempre aparece en su rostro de ciervito lleno de fango. Una sonrisa que siempre la avergonzó. Pero que no puede evitar.

Diario de Miss Cordillerita 5

En realidad esta debería ser la sexta entrada del diario. Miss Cordillerita escribe en su cuaderno en forma caótica y a veces se confunde y no sube en orden. No importa, el archivo psíquico de Miss Cordillerita emergió a partir del caos. Miss Cordillerita es caos. Y se come unas papitas y una tiene forma de corazón. Miss Cordillerita piensa. El amor puede ser una papita. Así de profunda puede ser Miss Cordillerita. Escribe y piensa mucho mientras el mundo se desmorona a su alrededor. La llegada del fin del mundo le dice un taxista mesiánico. Le habla de religiones, terremotos y el apocalipsis. De un ángel que viene a juzgarnos o algo así. Miss Cordillerita no presta mucha atención. Piensa en el mundo a su alrededor todo estallando. Pero sabe que todo pasa. Y se queda ahí, sentadita y temerosa como estuvo desde el primer día jugando con piedritas.

Diario de Miss Cordillerita 4

Miss Cordillerita se enfermó. Amigdalitis aguda le dijo el médico. Fiebre, dolor de garganta. Miss Cordillerita no podía tragar. “La rama que raspa la garganta” pensaba Miss Cordillerita. Esa rama que persigue sus textos desde hace más de una década. “Tragar es creer” le dice el psicólogo a Miss Cordillerita. Y Miss Cordillerita no puede tragar. No puede ni tragar saliva. También tragar es atragantarse. Vivir. ¿Qué será eso en lo que no cree Miss Cordillerita? La vida le pasa por la garganta. Le pasa por lo que sale de la garganta. Por las palabras que se le atragantan y no salen. “Tragar es creer”. Como las canciones. Le dolió mucho la garganta. El psicólogo dice algo de la falsedad. Se le cruza la vida y el afecto y piensa en su escepticismo. Y sus formas de tragar. Amigdalitis aguda, una rama que raspa la garganta, Miss Cordillerita que no puede ni tragar saliva y un universo que raja la vida y la realidad. “Podría ser peor” dice la canción. Será cuestión de reaprender a tragar. Tragar es creer. Y Miss Cordillerita va a volver a tragar.

Diario de Miss Cordillerita 3

Miss Cordillerita se sorprende con la escritura en el propio cuerpo. Se acuerda de su obsesión con la rama que la raspa la garganta y se acuerda de la tapa rasposa de un libro. Y se enferma de amigdalitis aguda y la rama le raspa la garganta. Le raspa que no puede tragar. Miss Cordillerita que quería atragantarse de vida. Hecha toda un bollito toda tapada toda temblando de fiebre muerde tanto que casi parte su placa dental. La cuenta regresiva a la nueva vida se hace un poco más lenta pero sigue estando ahí. En medio de la fiebre voces queridas le recuerdan que Miss Cordillerita es como Jean Grey. Como Phoenix, como Fénix. Muere para renacer. La fiebre puede ser una forma de prenderse fuego y morir. Para renacer. La rama raspa en la garganta en el renacimiento. Pero Miss Cordillerita está. Con el cuerpo dolorido, ya no tiembla hecha un bollito. Piensa en todo lo que le queda por hacer, por bailar. Todavía no puede atragantarse. Todavía no puede tragar. Pero la garganta se va a curar. Y Miss Cordillerita está aprendiendo. La obsesión de la rama que raspa en la garganta se hizo carne en el cuerpo de Miss Cordillerita y una rama apareció cubierta de fiebre y dolor y le raspó la garganta y la cubrió de dolor. Una inyección ayudó a la garganta de Miss Cordillerita pero ahora le cuesta hablar. Miss Cordillerita que ama tener sus momentos de “cotorrita australiana”, ahora debe mantener cierta calma en su voz. Y le cuesta. Pero no importa, Miss Cordillerita puede escribir. Puede soñar. Aunque no puede cantar todavía. Ya va a poder. Mientras tanto puede bailar. Y soñar y seguir contando. La cuenta regresiva a la nueva vida. Con Malibú de fondo.

Diario de Miss Cordillerita 2

Miss Cordillerita escucha música en el spotify y se maravilla de lo bizarro de la selección semanal. De golpe aparece esa canción y como le pasa con todo se siente identificada. Miss Cordillerita, chiquitita. Chiquitita como una heladera bajomesada. Cuadrada como una heladera bajomesada. Mira el sol y se regodea en estar rodeada de un cosmos que le duele en la garganta. Vive como si estuviera metida en un sueño, o muy lejos en el cielo pensando en el día en que ya no habrá dolores o sentimientos. Le llegan mails y mensajes y no se acuerda cómo era la vida antes. La vida anestesiada. Ya no funciona la canción de Gloria Trevi esa que se mira en el espejo y ya no se ve tan fea. Es la era de la Miss Cordillerita horrenda, que piensa en dejarse la barba para taparse la cara y que nadie la vea. Sí, Miss Cordillerita es muy contradictoria. Y todavía tiene un cuaderno lleno de palabras para subir a este medio pero la concentración no es su fuerte en estos días. Dicen por ahí que empezó la cuenta regresiva de una nueva vida para Miss Cordillerita. Una vida a la que Miss Cordillerita teme un poco. Pero al menos sabe que siempre habrá café o té o vino o cerveza. Y la posibilidad de soñar con que vuela por los cielos.

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