Archivo de la categoría: El libro del apocalipsis

Ensayo sobre el karma-Última parte

El libro habla de un pantano. Aplasto una hormiga. ¿Y si la hormiga fuera yo? El libro de la sangre. Quiero sangrar palabras, sangrar escritura. Hace un rato salí de casa, inesperadamente cogida. Ahora leo y el mundo se me escapa en un instante. Mi tranquilidad se vuelve inexplicable, inaudita, imposible ¿Dónde quedó la realidad? Un poco de frío y me refugio muy adentro de mi pecho. En ese lugar que me protegió cuando era una niña muerta. Algo me mira desde atrás de los ojos mientras escribo. Hay alguien algo que presta atención a mi trazo y quiere sangre. O sangrar letras. O palabras. O eso que no entiendo. El karma debería tener un final. Una teoría que dice que la furia, el odio o la venganza no son los caminos a seguir. El karma se trata de abrazar el sol sobre el rostro y, con algo de tristeza, tal vez, olvidar. Que los recuerdos se conectan en imágenes borrosas que ya no comunican. El karma es un sentimiento. Un modo anal de construir un cosmos pacificado. El karma siempre estuvo. Abrazó el mal, lo contuvo y enjugó sus lágrimas. El karma se parece a un principio de afecto trazado en las ganas de que el universo sea un poco menos horrendo. El karma es una canción triste que habla de las necesidades rotas y sus formas anales. El karma es ano e inscripción de teoría mística. Y una canción que te revive. Una teoría de la resurrección sin odio ni muerte. Una teoría de la paz imposible, un modo conceptual de la contradicción. El afecto karmático a veces puede ser frío. Es que mide y contiene los chispazos de catastrofes que sangran en la escritura. El karma podría ser la narración de un grito pero prefiere ser el manifiesto de un recurso. El karma se adormece por un segundo en la subjetividad de mis ojos monstruo mientras el sol se va y el frío se posa sobre la piel. El karma sabe del amor. Y sabe también de las dificultades de habitar el cuerpo. Por eso nos recita un mensaje de esperanza mientras el corazón siente las agujas de este frío espantoso que intenta exterminarnos. Pero no hay que olvidar que el karma nos mantiene vivos. Y de las cenizas de la destrucción y la crueldad el karma, la teoría karmática, renace. Renacemos. Como el canto de la niña asustada que nunca pudo abrir la boca. Porque en las cenizas la niña canta. Y canta la canción más bella del jardín más hermoso que aguardaba florecer. Porque el karma es una flor.

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Mi vidita

Mi vidita es un caos. Un estallido de energia y tristeza. La doble penetración anal me desubjetivó todita. Todita la vidita. Y ahora no dejo de pensar en la teoría y la penetración académica. Quiero entrarte con mi escritura. Pero no quiero de esos limites terrenales. Miss Cordillerita c’est moi. En todos los lugares. Una cosa está absurdamente conectada con la otra. Acá sigue mi vidita. Que siempre fue intensa y llena de momentos de plenitud. Quiero negarlo pero me cuesta. No puedo decirlo. Algo se fue. Algo mío. ¿Qué es lo que se va con lo que construí sobre nuestra ficción? El culo se me llena de preguntas. Y la vidita esa mía sigue ahí. Retozando en un jardín de flores arrancadas.

Ensayo sobre el Karma-Tercera parte

Los libros hay que leerlos en orden dice una voz muy intensa. Cierro la costura y el sol me ciega. Y no quiero leer en orden. No quiero escribir en orden. Creo en el poder trasnformador del caos. Me releo. Hago una pausa. Me descifro. Te escribo. Te miro. Cambio la canción. Una que está en el precipicio de mis lágrimas ¿De qué se trata el karma? Un interrogante resignificado. Una palabra con otro significado. Una arteria seca que cerramos y nos hace pensar en la resignificación de la palabra monstruo. Podemos correr. Correr en plural. Eso dice la canción. Escapar de este mundo habitado por fracturas. Me releo y quiero pensar en la teoría del karma. Hay algo en mis dientes y en mi garganta que se conecta con mis ojos y mi escritura. Que me hace llorar. Llora las penas del universo todo. ¿Por qué llora tanto la pequeña niña Nazareno? ¿Por qué está tan asustada? ¿Por qué te cuesta tanto habitar tu cuerpo? La escritura como modo de producción del caos, como ejercicio reflexivo para autodestruirnos. Para abrazarnos entre lágrimas y dolor. La teoría del karma es ruptura y sólo nos deja interrogantes. También puede ser una forma de abandonar el fragmento. Leo su poema, un poema triste, tan lejano, tan distante, tan ajeno. El Karma tiene sus formas de entrar en el cuerpo, por la garganta, por los ojos, por el ano. Como modo de desubjetivación se asocia con la abertura anal, con la doble penetración y con eso que es mejor sembrar y me genera ese placer que atraviesa todos mis estados. Hace un rato me preguntaban por los usos del terror. Si yo había inventado cuentos de terror. Yo soy sólo la pequeña niña Nazareno que llora las penas de la humanidad toda. El terror de la escritura que nos derrama y nos enfrenta a ese monstruo nuestro que nos gusta, nos coge y nos escupe. Quitamos la venda y abrazamos el caos. Recuperar el monstruo interno. Interpelar muy adentro del ano y llorar al recordar ese texto molesto. Ese otro texto jamás escrito. No se preocupen por las lágrimas, la pequeña niña Nazareno puede llevarlas. Aunque se oculte muy adentro de este cuerpo, se tape con barbas, cristales y palabras, aquí está. Llorando todas nuestras penas.

Princesas

Ahora escribimos un rato. Acá, los muchos Facundos con sus sueños y sus piecitos y manitas de princesa. Una se toma un sorbo de café y le tiembla la mano. Otra tiene el corazón roto, otra se siente horrenda y otra está muy feliz con el sol, el aire y el café. Y sueña con escribir guiones y publicar libros de poemas pornográficos. Tiene varios libros escritos y sigue soñando con ser la niña en campos de algodón que siempre fue. Se acuerda cuando correteaba en la montaña y bajaba sólo vestida con su camperita de jean y un shorcito. Afuera, el mundo se cae a pedazos, la gente disfruta con nuestro dolor y somos cada día menos. Una amiga llora y otra princesa se sonríe. Facundo sigue soñando. Una princesa llena de dolor y llena de felicidad que quiere escribir hasta que le sangren las manos. Que quiere inclinar el rostro y soñar con una canción que se escribe en estas palabras. Íbamos a escribir un ensayo y no pudimos evitar sentir el clima, el aire, el sol, las ganas. Así somos las princesas. Llegamos al mundo trayendo felicidad.

Diario de Miss Cordillerita 10

Miss Cordillerita baila. Así, lento. Así, sexy. Un poco ridícula, un poco atrevida. Canta bajito, es tímida. Baila y se te acerca. Ahora se aleja. Toma un poco de café, te sonríe, tiene los dientes separados, dientes de Miss Cordillerita, siempre bailando despacito. Ladea un poco la cara, se humedece los labios, escucha una canción que sólo está en su mente. Sigue moviéndose aunque tiene un poco de sueño. Se te acerca, te abraza y sigue bailándote. Así, lento, self-control, la miran a los ojos y se asusta. Se da vuelta y te toca la mano, despacito, tímida. Es la técnica de la mano, la técnica de Miss Cordillerita.

Ensayo sobre el karma-segunda parte

Me duelen las orejas. El karma se trata de aprender, algo así como la recuperación del archivo psíquico. Una canción incomprendida y el modo de escribir de un creador con acento español que leímos. Él, suspiro, también. La teoría karmática es una forma de destilar emociones y conjurar la vida horrenda. La historia pierde siempre la memoria dice la canción. Yo soy de esas que sangran poesía por los pezones y el culo. El karma se trata de evitar que nuestros poderes se conviertan en una nueva hegemonia, una forma de habitar la fractura, el hueso expuesto de una humanidad-espanto. Es una variable desestabilizadora que reniega del poder y abraza la debilidad, las lágrimas y el miedo. Cuando les hablé del karma me miraron mal, ellas se reían, una se acomodó la peluca y se jactó de su sabiduría. El karma también puede volverse performance, una forma de evitar el enojo que hace sangrar negro la mirada, una actuación repetida en el tiempo y en los anos físicos igualados (¿o iguales?¿o diferentes?¿o dilatados?). Ahora, las tres hermanas que robé a un jovencito intelectual cantan desafiantes y caminan por una calle desierta, hermanas citadas por tu escritura ininteligible, hermanadas en los presagios. El pensamiento del karma se asocia a la teoría, pero se cubre de afecto y efectos de dilatación. Popper teórico de nuestros cuerpos inundados de deseo contracósmico. Como ya dije, el karma es una forma de mantener a la bestia lubricada y con los ojos muy abiertos, asombrada. Así, es una bestia dócil y penetrada. De ahí que cuando estalla clama por venganza. Pero el karma la convierte en la bestia que miramos a los ojos y nos devuelve ternura. El afecto de las bestias monstruosas es un efecto de los desplazamientos karmáticos. La última canción de este fragmento debería escribirse en primera persona. La bestia no está, me toco la barba pelirroja y me acuerdo de mi cosmos personal. No se preocupen por mí, cuando la bestia despierte en sus ojos estará mi ternura.

Nuevo diario puto 140

Ahora escucho la casa azul. Afuera, el apocalipsis ya empezó. Y no hay forma de detenerlo. Adentro, escucho música muy saxe y sueño con escribir libros y ser Madame Bovary. ¿Dónde está mi frasco de arsénico? Me refriego la barba y se me calienta el cuerpo compacto. Sólo dos palabras pueden destrozar los tímpanos y el amor. La corriente se llevó el amor. ¿Qué es el amor? ¿Dónde está? Está en los libros. Las dos palabras destrozan el corazón y yo sigo pensando en el pecho peludo de Superman. Podría ser peor. Ya fue peor. Ahora es mejor. Ahora sonrío y leo mis historietas.

Ensayo sobre el karma-primera parte

La bestia es una parte del desafío del karma. Cuando no te gustó la canción y te burlaste todo estuvo muy claro. El karma y el valor utilitario de las cosas. El karma y mi amor por las personas. No la gente. La gente me enferma. Como la tapa de un libro rasposo que me recuerda una rama en la garganta. El karma es un desafío teórico. No una forma de represión. Una forma en la que la bestia siga siendo un animalito suave y peludo y pastee tranquilo en jardines de arco iris. Creer demasiado en los mundos ilusorios. El miedo a la realidad. Mi mano negra refregando mi bigote y mi barba. El ejercicio del karma tiene que ver con aceptar el amor y odiar hasta que te sangren los ojos. Pero no el odio de la bestia. Se trata de ese odio dulce que se diluye en la sangre y los recuerdos. La canción es triste y fue la señal de la incomprensión y la realidad develada. En el ensayo del karma el beso es parte medular de la teoría. Ese sería el primer ejercicio. Besarme. Besarte. Besarnos. Besarse más. El ejercicio del karma a través de los besos que sangran arco iris. Sangre llena de mi vello corporal. Muy cerca, en el evento del karma. Ahí. Ahí entre esos olores y esas luces estoy. Porque la bestia cree en el karma. Y la bestia soy yo.

Diario de Miss Cordillerita 9

Las manitas de Miss Cordillerita la sostienen. Inclina un poco la cabeza y sonríe. Se toma un café y se ve muy peluda y divaga. Escribe cartas y textos que quedan encerrados en sus cuadernos. La tinta mancha la página y el budín tiene pasas. A Miss Cordillerita no le gustan las pasas, como al gato Garfield. La lasagna sí le gusta. Y también el chocolate. Ay, si el mundo estuviera hecho de chocolate para Miss Cordillerita. Se comería todo. Bueno, Miss Cordillerita es de las que se come todo. Y no deja nada. Ni una gota.

Máquina-puto

Voy a escribir el libro de cuentos de tu piel, el libro de mi café y mis vergüenzas. Un libro que ya está escrito, que nos asesinó, nos escupió, nos cogió, nos arrinconó y me hizo una tostada con gusto a vida eterna. El libro en el que la Mujer Maravilla me coge por el culo y sonrío lágrimas llenas de tu sudor. Escribir el libro puto de mi aliento y el tuyo de mi caminar puto, de mi ser barroco, el libro de nuestros dolores y nuestras sonrisas. Cuando la canción cambia el libro es una canción frenética y enloquecida. Se nos mete por el culo y nos tira al piso. El libro del colapso y el libro de la locura cogen y mi escritura de puto nace en ese instante. Se abre mi cartuchera rosa con dibujos de gatitos y se dilata al ano oculto de nuestros ojos. Escribir el terror. Tatuar el terror. La mitad de la vida se cruza con el nacimiento y una mujer de nombre francés canta una canción antigua que me recuerda una infancia muerta. Asesinada, ahogada, asfixiada, consumida. Como la del niñito puto que nunca pudo recuperar el jardín que le arrancaron.