Archivo de la categoría: Nuevo diario

Nuevo diario puto 143

Yo soy caos. Caos a mi manera. Caos y deriva. En esa forma me muevo en el mundo. De esa forma sobrevivo. Quería publicar dos libros y que nos abracemos mientras nos miramos.

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Nuevo diario puto 142

Las semanas se amontonan y siguen pasando cosas, viajes, lugares, debería poder escribir sobre todo pero se me escapan las palabras.

Nuevo diario puto 141

El psicólogo me sigue diciendo que escriba. O eso siento yo. Que escriba de estas cosas que pasan, pienso, siento. Yo imagino que me está señalando el camino de escribir algo así como crónicas. “Entonces está terminando bien el año” me dice. No sé. Sinceramente no sé. Sólo pienso en que alguien me escuchó y le hice acordar a Paco Vidarte y me sonrío solo acá adentro todo niñita que mira fijo.

Nuevo diario puto 140

Ahora escucho la casa azul. Afuera, el apocalipsis ya empezó. Y no hay forma de detenerlo. Adentro, escucho música muy saxe y sueño con escribir libros y ser Madame Bovary. ¿Dónde está mi frasco de arsénico? Me refriego la barba y se me calienta el cuerpo compacto. Sólo dos palabras pueden destrozar los tímpanos y el amor. La corriente se llevó el amor. ¿Qué es el amor? ¿Dónde está? Está en los libros. Las dos palabras destrozan el corazón y yo sigo pensando en el pecho peludo de Superman. Podría ser peor. Ya fue peor. Ahora es mejor. Ahora sonrío y leo mis historietas.

Nuevo diario puto 138

La vida se puso rara. Siempre fue rara. Y me duele el cuello y la cabeza me funciona de una manera extraña. Y me quedo dormido todo el tiempo. Y Miss Cordillerita se convierte en un ser ajeno pero presente ahí. Y algunos personajes de mi ficción personal se pierden en un libro de esos que escondo en la biblioteca a punto de rajarse. Y no sé dónde están los arco iris. O dónde quedaron los sueños. O en realidad todo lo contrario. Y quiero actualizar esto y no me siento a tipear los textos de mi cuaderno desprolijo. Y en un día hermoso sale el sol y todavía sigo dormido. Y me tomo el té y desayuno tostadas y quiero revivir a la bestia, al Fénix, a la criatura que yace debajo.

 

Nuevo diario puto 137

La vida se me puso rara. La vida extraña y extraña. Las ganas de hablar, de escribir. De poder decir que todo va a estar bien. Y que por favor no se olviden. 

Nuevo diario puto 136

Tengo frío en los antebrazos. Un frío de eso que me recorre como niño puto y asustado que tiene miedo al dolor. Tengo la garganta cerrada y la voz oprimida hace unos días. Tengo ganas de abrir un blog nuevo que se llame “El puto que siempre quiso ser Jean Grey” y narrar la historia de la rama en mi garganta. Pero sin adornos literarios. ¿Cómo sobrevivo a esto? ¿cómo sobrevivimos a esto? Me incineré en una pila de libros hechos de fragmentos de nuestros cuerpos y no me queda más que cenizas y una colección de recuerdos rotos. ¿Cómo sobrevivo a esto? ¿Cómo vuelvo a cantar y bailar el tema de Kylie? ¿Cómo hago para abrazarte y decirte que todo va a estar bien?

Nuevo diario puto 135

Todavía estoy pariendo un escrito. Algo que todavía no puedo escribir. Pero me ronda, me acecha. Todavía me estalla la cabeza y no tengo muy en claro donde estoy. Pienso en canciones tristes y sueños melancólicos. Me acuerdo de la propuesta de escribir algo juntxs sobre los cómics de Ioshua. Esa propuesta que no llegaste a hacer. Me acuerdo de las ganas y todo. Escucho la versión de “Quereme” de Virginia Innocenti, la versión que me gusta a mí solo. La versión de mi pasado y mis dolores. Era del disco que escuchaba en ese final que fue parte de una vida lejana y alternativa. ¿Será que la música siempre me va a hacer llorar?

Nuevo diario puto 134

¿Será que las interrogantes me abren el libro de las catástrofes? El cuerpo me pide escribir y el cosmos me aterra. Quiero que los ojos me sangren de tanto leer pero se me raja la garganta y las paginas me cortan los dedos. Abro un cajón y se escapa una canción de mi pasado que dice el futuro. Quiero escribir el diario de mis días y se me cruza mi mirada de niño puto. La vida se complica y ya no escribo. Me rompo y ya no funciona mi teclado. Quiero escribir sobre el miedo, el caos colectivo y el dolor de una mente acuariana. Pero la rama se atraviesa y me hundo. ¿Habrá lectores posibles en el mundo de una araña muerta? ¿Habrá algo del otro lado? ¿Habrá sueños en mi boca temerosa de sonreír? Quería volver a escribir mi diario. Pero creo que ese cuaderno murió y se convirtió en la diosa que busca renacer de sus cenizas.

Nuevo diario puto 133

No quedan lectorxs. O no me quedan lectorxs. Mejor. Ya no me quedan muchas palabras. Recién choqué con un cable y se apagó la pc. Se perdió el texto ese de los jardines que había escrito el otro día recordando uno del pasado, una lectura y mi propia voz.

Quiero hablar a la pantalla. Quereme. Primera versión. Quereme. Segunda versión. Algo se desvirtúa en las teclas sin sentido. En la lectura de otro capítulo. Hace unas semanas comencé un nuevo diario íntimo. Este es rosa. Como algunos de los témpanos de mi corazón acuariano. No escribo mucho. Pero algo se está yendo por ahí.

Se supone que soy un adulto. Pero no lo soy. Soy una niñita asustada que por fin tiene su casa de muñecas y se ahoga con la vida. Quereme. Tercera versión. Hay una luz en tu ventana pero en tu sombra está mi amor acompañada. Yo reescribo las canciones. O escucho otra versión. O tengo frío y quiero que sean más felices. Como un musical. O la canción que dice algo de Baltimore con la que me siento identificadx. O un baile desenfrenado que no existe.

No importa. Ya no hay lectorxs de todo esto. No creo que queden tantas entradas en este diario. Ya lo estoy traicionando al incrustar canciones. Ya hace un tiempo. Tengo que empezar otro diario. O escribir en mi cuaderno rosado de niña que sueña con que se terminen sus días.