Archivo de la categoría: Nuevo diario

Nuevo diario puto 153-entrada final

Aunque no se note yo soy una persona bastante triste. Creo que se nota poco. Pero me cuesta mucho vivir. Habitar mi cuerpo. Habitar la realidad. Por eso soy presa fácil de lo que me aleja. Todo eso que me lleva a un mundo de ficción en el que no me siento tan triste. Se supone que debería ser un adulto. Pero soy un niñito puto. Es que me costó mucho ser un niñito puto. Y es la mejor versión que encuentro para habitar este mundo que me hace llorar una y otra vez. Tal vez por eso este diario se termina. Es el segundo que se termina. Va a empezar otro seguramente. Pero este diario se cierra. Después de muchos años entendí algo. Si voy a ser el niñito puto ese al que quisieron asfixiar, tengo que pintarme las uñas de colores llamativos y caminar escuchando música y bailando mientras espero que el semáforo se ponga en rojo. Como vengo haciendo desde el día que me despertaron con un beso.

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Nuevo diario puto 152

Agrupar todo eso que tengo escrito, en el blog y antes. Refundar, comenzar el libro de la refundación, volver a escribir. Hay algo de compulsión y frenesí en mi forma de escribir, de vivir. Escribir, para mí, se trata de vivir, de crear, se trata de existir, de respirar el aire que le negaron a mis pulmones.

Nuevo diario puto 152

Leo y la canción dice “recordarás”, es de una película de Almodóvar y no sé cómo terminó en mi spotify. Leer es una de las tareas que me enamoran. A veces me olvido. Aprendí el hábito de madre. Pero esa es otra historia. Hace unos días pensaba en el mundo que se cae a pedazos. En mi mundo en el que me siento desorientada. En una encrucijada. Pero diferente a otras. En esta estoy aprendiendo todo lo que significa tu sabiduría.

Nuevo diario puto 151

Qué difícil se me hace a veces estar vivo. Y tan lleno de tristeza. Una mezcla de todo lo que no fui ni seré y todo lo que fui y seré. Unas ganas de esas de llorar y arrancarme los ojos. Me desperté con los ojos doliendo. Con algo triste raspándome la garganta. Con mucho miedo. Del miedo ese que me paraliza. Se siente como si quedara poco tiempo y todo se derrumba. Como si mi café fuese una mezcla de todas mis tristezas y traumas. De palabras mal usadas, escritura horrenda y un cuerpo abominable.

Nuevo diario puto 150

Escribo con las uñas de la mano izquierda pintadas de amarillo fluo. El mundo se cae a pedazos y siento como me rozan las flechas del odio. Me duele la garganta, creo que ayer me quemé y me recuerda el miedo. Me recuerda el dolor. No soy tan fuerte. Me está costando mucho. Los ojos se me abren tanto que me cae una lágrima y se detiene en mi bigote. El cráneo mínimamente ladeado me transporta a la infancia. Ayer me senté en el piso y abrí cajas y cajas llenas de hojas escritas que seguían siendo mías. Algo sangraba en todas esas hojas. Algo duele en la garganta. El mundo se cae a pedazos. No lo puedo sostener. No me puedo sostener. Mejor me saco los anteojos y leo. Las niñas puto miopes vemos muy pero muy bien de cerca. Entendemos el significado de todo, pero tiene que ser bien cerca.

Nuevo diario puto 149

Me siento como al borde de un descubrimiento. El momento de escritura en la plaza y el café. Aceptar el momento y el incentivo interno. Escribir textos ya sin importar que escribo. Crear hasta que me sangre el cuerpo. Crear hasta que estallen los miedos.

Nuevo diario puto 148

Una posición ridícula mientras las arañas me recorren. La idea de reencontrar a la creadora que siempre fui. La creación como obsesión ¿Escribir un ensayo sobre la experiencia creativa? Y ese texto que me espera, me teme y me busca.

Nuevo diario puto 147

Cuando quise cantar la garganta se me ahogó, se cerró, estalló en sangre. Está ese otro texto mientras el sol me acaricia semidormido en una plaza silenciosa. Habría que ver si las soluciones funcionan. O hay que inventar otras.

Nuevo diario puto 146

Alrededor, se siente toda la devastación posible. Afuera, todo se incendia. Acá, adentro, nos refugiamos y nos cuidamos esperando tiempos mejores.

Nuevo diario puto 145

A veces, pienso en esos momentos intangibles que supimos construir. A veces, me pregunto qué estarán haciendo. Soy sólo un niño desnudo que te recuerda y tiene ganas de sonreír aunque lo avergüenzan sus dientes.

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