Ensayo sobre el karma-primera parte

La bestia es una parte del desafío del karma. Cuando no te gustó la canción y te burlaste todo estuvo muy claro. El karma y el valor utilitario de las cosas. El karma y mi amor por las personas. No la gente. La gente me enferma. Como la tapa de un libro rasposo que me recuerda una rama en la garganta. El karma es un desafío teórico. No una forma de represión. Una forma en la que la bestia siga siendo un animalito suave y peludo y pastee tranquilo en jardines de arco iris. Creer demasiado en los mundos ilusorios. El miedo a la realidad. Mi mano negra refregando mi bigote y mi barba. El ejercicio del karma tiene que ver con aceptar el amor y odiar hasta que te sangren los ojos. Pero no el odio de la bestia. Se trata de ese odio dulce que se diluye en la sangre y los recuerdos. La canción es triste y fue la señal de la incomprensión y la realidad develada. En el ensayo del karma el beso es parte medular de la teoría. Ese sería el primer ejercicio. Besarme. Besarte. Besarnos. Besarse más. El ejercicio del karma a través de los besos que sangran arco iris. Sangre llena de mi vello corporal. Muy cerca, en el evento del karma. Ahí. Ahí entre esos olores y esas luces estoy. Porque la bestia cree en el karma. Y la bestia soy yo.

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Diario de Miss Cordillerita 9

Las manitas de Miss Cordillerita la sostienen. Inclina un poco la cabeza y sonríe. Se toma un café y se ve muy peluda y divaga. Escribe cartas y textos que quedan encerrados en sus cuadernos. La tinta mancha la página y el budín tiene pasas. A Miss Cordillerita no le gustan las pasas, como al gato Garfield. La lasagna sí le gusta. Y también el chocolate. Ay, si el mundo estuviera hecho de chocolate para Miss Cordillerita. Se comería todo. Bueno, Miss Cordillerita es de las que se come todo. Y no deja nada. Ni una gota.

Máquina-puto

Voy a escribir el libro de cuentos de tu piel, el libro de mi café y mis vergüenzas. Un libro que ya está escrito, que nos asesinó, nos escupió, nos cogió, nos arrinconó y me hizo una tostada con gusto a vida eterna. El libro en el que la Mujer Maravilla me coge por el culo y sonrío lágrimas llenas de tu sudor. Escribir el libro puto de mi aliento y el tuyo de mi caminar puto, de mi ser barroco, el libro de nuestros dolores y nuestras sonrisas. Cuando la canción cambia el libro es una canción frenética y enloquecida. Se nos mete por el culo y nos tira al piso. El libro del colapso y el libro de la locura cogen y mi escritura de puto nace en ese instante. Se abre mi cartuchera rosa con dibujos de gatitos y se dilata al ano oculto de nuestros ojos. Escribir el terror. Tatuar el terror. La mitad de la vida se cruza con el nacimiento y una mujer de nombre francés canta una canción antigua que me recuerda una infancia muerta. Asesinada, ahogada, asfixiada, consumida. Como la del niñito puto que nunca pudo recuperar el jardín que le arrancaron.

Mr. Sandman

Mr. Sandman, deme un sueño. De esos lindos que duran muchas horas. De esos que me vuelven niñito y me hacen sonreír. Mr. Sandman, sea mágico aquí conmigo, en mi ano, venga, entre y recórralo. Así, con la lengua y la sonrisa. Mr. Sandman, estoy aquí solita y acomodada. Deme un sueño pero que este no sea de dormir. Que sea de esos que me permiten volar alto, muy alto. Y cantar canciones felices y bellas. Sea todo Sandman Mr Sandman. Y tráigame un sueñito, de esos lindos Mr. Sandman.

Diario de Miss Cordillerita 8

Summer of love dice que la canción que escucha Miss Cordillerita mientras escribe. Con acento español. Un rato después descubre que es un cover en inglés hecho por un grupo español. Y después se tira por la escalera como el padre de Marylee en la película de Douglas Sirk. Bueno, no se tira. Y el padre de Marylee tampoco, tiene un ataque al corazón y cae. Si Miss Cordillerita se llamara Marylee también se sentiría horrenda. O sucia. O asquerosa. Como dice Marylee. Ayer Miss Cordillerita espió mi libro. Y vio que tiene nombre.

Diario de Miss Cordillerita 7

La continuidad de la deriva del diario que ella escribe. Anoche, Miss Cordillerita lloró un poco escribiendo una carta. Se acordó de esa vez hace casi dos décadas en la que escribía una carta en su máquina de escribir y no podía parar de llorar. El tiempo pasa y Miss Cordillerita es como los vinos. Mejora con el tiempo. Miss Cordillerita ayer escribió mucho en un café. O no fue ayer? La vida la confunde y se acuerda de la película de Douglas Sirk. Tipeaba un texto y lo tuvo que borrar porque se había confundido de página. Y ahora vuelve a pensar y a sentir el cuerpo cansado. Y el apocalipsis que la rodea.

El libro puto

Quiero escribir ese libro que no escribí. Ese libro puto. Ese libro que te besa y se refriega. Quiero escribir ese libro y que se convierta en parte de mi cuerpo. Puto. Niñito y puto. Ese cuerpo herido. Yagado. El libro y el cuerpo. El mundo se desmorona y escribo puto en mi cuaderno. Con mi cuerpo. Puto. Se me cruza algo y suspiro. Suspiro puto. El libro se está escribiendo. Y se escribe con mis manos. Manos de puto. Y con mi tinta. Tinta de puto. La misma con la que me pinto las uñas. Lo escribo con mis ojos. Ojos gigantes de niño puto. Un día de estos la última página va a emerger. Toda llena de saliva, flores y lágrimas. Toda llena de mi letra de puto.

Diario de Miss Cordillerita 6

A la vida apocalíptica se suma la vida horrenda. La vida en el fango. La vida de Miss Cordillerita embarrada, escupida y brillante. Con sus ojos muy abiertos. Miss Cordillerita copia de su cuaderno y cambia todo lo que escribió cuando copia. Y piensa en los embrujos. En el mundo todo estalla y ella se refugia en un abrazo colectivo pero los disparos la rozan igual. Miss Cordillerita está un poco cansada del mundo que la bombardea por todos los frentes. Esos ataques que son un ataque colectivo y le duele un poco cuando se sigue cayendo el cielo. Pero no importa, Miss Cordillerita no va a ceder en el abrazo. No hay que olvidar que es un animalito muy constante. Una de sus virtudes. El universo se desmorona todo y ahí sigue Miss Cordillerita. Abrazándose en comunidad. Se acuerda cuando soñaba con ser una Jane Austen cualquiera. Y piensa en lo que le dijo el psicólogo sobre escribir. Miss Cordillerita no puede evitar sonreír. Su vida le sigue dando esos instantes de felicidad en los que camina y baila por la calle. O escribe y llora. Un poquito. Apenas. Y sonríe. Con esa sonrisa horrenda que siempre aparece en su rostro de ciervito lleno de fango. Una sonrisa que siempre la avergonzó. Pero que no puede evitar.

Diario de Miss Cordillerita 5

En realidad esta debería ser la sexta entrada del diario. Miss Cordillerita escribe en su cuaderno en forma caótica y a veces se confunde y no sube en orden. No importa, el archivo psíquico de Miss Cordillerita emergió a partir del caos. Miss Cordillerita es caos. Y se come unas papitas y una tiene forma de corazón. Miss Cordillerita piensa. El amor puede ser una papita. Así de profunda puede ser Miss Cordillerita. Escribe y piensa mucho mientras el mundo se desmorona a su alrededor. La llegada del fin del mundo le dice un taxista mesiánico. Le habla de religiones, terremotos y el apocalipsis. De un ángel que viene a juzgarnos o algo así. Miss Cordillerita no presta mucha atención. Piensa en el mundo a su alrededor todo estallando. Pero sabe que todo pasa. Y se queda ahí, sentadita y temerosa como estuvo desde el primer día jugando con piedritas.

Negación

Me niego a pensar. Me niego a que el tiempo sea lineal. Me niego a creer en la razón. Me niego a aceptar que no va a tener nombre el cadáver. Me niego a ser yo. Me niego a ser nosotros. Me niego a escribir. Me niego a aceptar la soledad del mundo. Me niego a la vida. Me niego a dejar de sentir. Me niego al miedo. Me niego al olvido. Me niego a todo.